Veraneantes que acuden a balnearios de occidente durante Semana Santa olvidan prevención de COVID-19

Veraneantes olvidan adoptar medidas de prevención contra COVID-19. Fotografía: Voces En Libertad.

Un ambiente relajado y de disfrute fue observado en las playas de occidente del país durante el recién concluido período de Semana Santa, cuando los veraneantes olvidaron adoptar las medidas de bioseguridad de prevención del contagio de COVID-19.

El panorama fue diferente durante las procesiones, los fieles acataron las recomendaciones brindadas por la iglesia católica, con el uso de mascarilla y alcohol para evitar contagio del COVID 19 y un posible rebrote después de las vacaciones. 

“Ya estoy vacunada y eso me protege de la enfermedad ya necesitaba salir del encierro y disfrutar de este ambiente” dijo, muy confiada una mujer de 53 años, que padece de hipertensión y quien prefirió dejar de usar la mascarilla.

Los jóvenes quienes fueron los principales asintomáticos y portadores del mortal virus al inicio de la pandemia se mostraron relajados y aseguraron que ya todo había pasado, “eso quedó en el pasado, al final todos nos contagiamos de una forma o de otra”, indicó un joven de 20 años. 

“La mayoría nos quedamos en casa porque la verdad salir a la playa requiere gasto y ahorita no estamos para derrochar sino para ahorrar y comprar algo de comida porque la situación está más dura. Es mejor pasarla en familia, viendo una película cristiana, comer nuestros alimentos tradicionales y por la tarde acudir a las procesiones que nos transportan a recordar esos momentos de la vida, pasión y muerte de Jesucristo”, dijo Elva López, habitante del barrio indígena de Sutiaba,. 

Veraneantes del norte llegan en excursión 

La playa de Poneloya y Las Peñitas, Paso Caballos, Jiquilillo y Padre Ramos son los balnearios más populares de León y Chinandega. Se calcula que unas 10 mil personas acudieron a las costas de Poneloya el día sábado. Sin embargo, la asistencia de visitantes disminuyó, el Domingo de Resurrección en comparación a años anteriores.  

Paso Caballos y Padre Ramos se observaron abarrotados el fin de semana. La Bocana es uno de los destinos más virgen en el pacífico de Nicaragua, ahí unas 7,500 personas llegaron en excursión provenientes de Estelí, Somoto, Matagalpa, Managua y municipios del norte de León y Chinandega, azotados por la escasez de agua en los ríos y altas temperaturas. 

La familia Flores, compuesta por 8 miembros, llegó de Jinotega en una excursión para disfrutar del sol y las cálidas aguas del populoso balneario La Bocana, en el estero de Padre Ramos, Jiquilillo, en Chinandega.  

Los visitantes salieron de madrugada para llegar a primera hora de la mañana para ver la salida del sol, buscar un lugar para acampar, desayunar, recorrer la playa y darse un chapuzón.  

“No veo mucha gente, la afluencia es baja por la mañana, creemos que es por el fuerte sol y la marea, pero llegamos bien gracias a Dios para disfrutar del lugar. La Cruz Roja nos ha dado recomendaciones y orientaciones porque el lugar es de cuidado, por ejemplo, nos han dicho que ahí donde está señalizado con banderín verde es zona vigilada. Eso es importante para los que no conocemos la zona”, manifestó la visitante.  

Más de 10 puntos de alta peligrosidad están identificados en las costas de León, pero debido a la falta de recursos económicos los guardavidas de Cruz Roja, no pudieron cubrir en su totalidad. De acuerdo a esta institución se reportó en esa región incidencias menores durante la cobertura del Plan Playa, destacando más de un centenar de rescates preventivos y más de 200 atenciones prehospitalarias.

En Chinandega, la institución dijo haber salido victoriosa en la cobertura del plan, dado a los 3,465 servicios preventivos realizados en la playa más extensa del pacífico desde el Jueves Santo, que inició el Plan Verano.

Los vendedores ambulantes indicaron que los mejores días de venta fueron el fin de semana cuando las familias prefirieron disfrutar del último día de vacaciones.  Pablo Carrillo, es uno de cientos de comerciantes que durante los días más fuertes de la Semana Santa promovieron sus productos y aprovecharon las ventas para llevar el sustento a sus familias.