Rostro calcinado de la venerada imagen de la Sangre de Cristo recorre este Viernes Santo algunas calles de Managua

Vía Crucis penitencial destacó por el fervor religioso. Fotografía: Antonio Ramírez.

Después de dos años de haber sido suspendido el Vía Crucis Penitencial debido a la pandemia, este Viernes Santo miles de devotos y promesantes de la Sangre de Cristo peregrinaron por las calles de Managua.

Esta vez la multitudinaria procesión fue acompañada de una imagen de la Sangre de Cristo pintada al óleo y el rostro calcinado de la consagrada imagen quemada tras el atentado perpetrado en su capilla del mismo nombre hace poco menos de dos años. En esta ocasión fue menor el trayecto de la procesión. Esta vez salió de las inmediaciones del Hotel Hilton y no del Colegio Teresiano, sobre Carretera a Masaya hacia la Catedral de Managua.

Devoción y fe destacó en Vía Crucis penitencial en Managua. Fotografía: Antonio Ramírez.

Pese a las altas temperaturas, propias de la temporada, no faltaron los devotos que en pago de alguna promesa recorrieron descalzos el caliente asfalto. Otros lo hicieron vendados o caminando de espaldas durante todo el trayecto de la procesión.  

Los asistentes elevaron sus oraciones por los enfermos, por los desempleados, por las familias que sufren porque tienen parientes encarcelados injustamente o porque alguno de sus miembros fue obligado a migrar.

Católicos de Managua vuelven a participar en Vía Crucis penitencial . Fotografía: Antonio Ramírez.

El Arzobispo de Managua, cardenal Leopoldo Brenes, quien presidió la peregrinación instó a la feligresía dirigir una mirada al rostro calcinado de esa imagen que recordó por más 300 años ha acompañado a los antepasados en la Arquidiócesis de Managua. Hace que de nuestro corazón no salgan más odios.

Brenes rogó porque el Señor nos conceda paz, en nuestras familias, «paz en nuestra patria y paz en el mundo» y en el mundo y toque el corazón de quienes se olvidan que todos somos hermanos.

El uso de la mascarilla como medida de prevención ante COVID-19 prevaleció entre la mayoría de asistentes a la actividad religiosa. Fotografía: Antonio Ramírez.