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Respuesta de Ortega ante COVID-19 muestra desprecio por la vida, dice Albio Sires

“La comunidad internacional debe hablar con una sola voz y no hacer la vista gorda ante el sufrimiento evitable de los nicaragüenses”, asegura el congresista demócrata presidente del Subcomité del Hemisferio Occidental de Asuntos Exteriores de la Cámara.

Sires considera que ahora más que nunca, Estados Unidos “debería trabajar de manera multilateral con nuestros aliados e instituciones internacionales para mantener la presión sobre Ortega y exigir elecciones democráticas en 2021”.

Lo anterior es parte de un escrito de opinión del congresista publicado bajo el título No podemos perder de vista los abusos de Ortega en Nicaragua, en thehill.com en el cual es colaborador.

Sires recuerda en su artículo ,que en 2018, “ayudé a liderar los esfuerzos bipartidistas del Congreso para aprobar la Ley de Derechos Humanos y Responsabilidad de Nicaragua (NICA), que requiere que Estados Unidos vote en contra de los préstamos de instituciones financieras internacionales al régimen de Ortega.

“Las sanciones de los Estados Unidos deben estar vinculadas a reformas electorales específicas. La comunidad internacional debe garantizar que se cumplan las condiciones mínimas para las elecciones competitivas, incluida la creación inmediata de un Consejo Electoral nuevo e independiente y un registro de votantes confiable, y el pleno acceso de los observadores internacionales para todo el proceso electoral de 2021”, escribe Sires.

Y aunque dice Sires, que en los últimos meses, la Cámara y el Senado reafirmaron el apoyo bipartidista al pueblo nicaragüense a través de la aprobación unánime de resoluciones que condenan la represión del régimen de Ortega, considera que es necesario hacer más a favor de los nicaragüenses.

Y  menciona por ejemplo, que  las Naciones Unidas deberían considerar designar a un enviado especial a Nicaragua  “para complementar los esfuerzos sostenidos de la Organización de Estados Americanos. El Consejo Europeo dio un paso positivo en mayo al sancionar  a seis de los compinches de Ortega”. 

El congresista Albio Sires estima que Estados Unidos debe mantener la presión sobre Ortega y exigir elecciones democráticas en 2021. Fotografía Manuel Esquivel.

Las sanciones de los Estados Unidos deben estar vinculadas a reformas electorales específicas. La comunidad internacional debe garantizar que se cumplan las condiciones mínimas para las elecciones competitivas, incluida la creación inmediata de un consejo electoral nuevo e independiente y un registro de votantes confiable, y el pleno acceso de los observadores internacionales para todo el proceso electoral de 2021.

Ortega muestra desprecio por la vida

Sires también recuerda que en marzo pasado, pese al inicio de la pandemia del nuevo coronavirus COVID-19,  en Nicaragua, Daniel Ortega desapareció públicamente por más de un mes.

“Fue un descuido sorprendente de sus deberes, eclipsado solo por su último acto de desaparición, que duró 39 días”, expresó Sires quien considera que “los descarados intentos de Ortega de evitar la culpa de la desastrosa respuesta de su gobierno a la pandemia de coronavirus muestran su desprecio por las vidas de los nicaragüenses”.

“Si ha habido un lado positivo en la batalla unilateral de Nicaragua con la pandemia, ha sido el notable coraje demostrado por los médicos y líderes de la sociedad civil del país. Ante el coronavirus, los trabajadores de salud nicaragüenses, los defensores de los derechos humanos y los ciudadanos preocupados han entrado en el vacío físico y moral dejado por la negligencia de Ortega. Se merecen nuestro apoyo”, expresó Sires en su escrito.

“En otras palabras, la realidad para la mayoría de los nicaragüenses ya era sombría antes de que la pandemia revelara las profundidades de la insensibilidad de Ortega», estimó el congresista quien menciona que el régimen nunca cerró escuelas o negocios ni emitió órdenes a la población de quedarse en casa, «y siguió adelante con sus propias grandes reuniones». 

Al mismo tiempo, refiere Sires, el régimen «buscó encubrir el impacto de la pandemia, incluso con entierros de medianoche  y clasificando las muertes como ‘neumonía atípica’, con la esperanza de desinflar el número de muertos”. 

Y destaca que mientras el  recuento oficial de muertes por coronavirus es de 99,  el Observatorio Ciudadano  Covid-19 sugiere que está más cerca de 2,500. A su vez, Sires plasmó en su artículo de opinión el despido de diez médicos efectuado por las autoridades de salud del régimen por haber criticado “la desastrosa respuesta del régimen”, igual que fue pública en mayo pasado la posición de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), “después de que a su personal se le negó repetidamente el acceso a hospitales”.

Médicos despedidos introdujeron demanda de reintegro, con acompañamiento de la CPDH. Fotografía de archivo.

“Los propios rechazos de la orientación de salud pública han disminuido lamentablemente, la credibilidad de Estados Unidos en el escenario mundial, pero eso no significa que debamos guardar silencio”, sostuvo el congresista Sires.

Crisis de 2018

El congresista recuerda que la actual crisis de derechos humanos de Nicaragua comenzó en abril de 2018, cuando los ciudadanos tomaron las calles de Managua en protestas masivas contra el régimen. “Las fuerzas de seguridad de Ortega respondieron matando a más de 320 personas, cometiendo un crimen contra la humanidad”, refirió el congresista.

“Si bien las manifestaciones fueron impulsadas por las reformas de seguridad social propuestas, llegaron a representar una indignación más amplia con el gobierno de Ortega”, dijo Sires quien señala que después de dos años las protestas han disminuido, pero las protecciones de los derechos humanos se han deteriorado. 

Y menciona por ejemplo, que al menos 44 indígenas han sido asesinados desde 2015, principalmente en invasiones ilegales de tierras. Actualmente el régimen mantiene 86 presos políticos, que son “sistemáticamente torturados”, más de 100,000 nicaragüenses  han sido obligados a huir del país en los últimos dos años, y muchos encontraron refugio en Costa Rica.

“Desafortunadamente, la administración Trump ha continuado  con su política contraproducente de deportar a los nicaragüenses, y el número de deportaciones se ha incrementado casi tres veces  desde el año fiscal 2018 hasta 2019”, sostuvo Sires.

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