Lucía Pineda, la periodista que platicaba con Dios en voz alta, para soportar el aislamiento en la cárcel

Lucía Pineda, la periodista que platicaba con Dios en voz alta, para soportar el aislamiento en la cárcel

Lucía Pineda, es una de las cinco mujeres periodistas que en octubre próximo recibirá el premio Coraje en periodismo 2019 que otorga la Fundación Internacional de Medios de la Mujer (IWMF, por sus siglas en inglés). El día que conoció que había sido nominada por PEN Nicaragua e Iniciativa Nicaragüense de Defensoras de Derechos Humanos, aún estaba presa en la cárcel La Esperanza.

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Lucía Pineda, es una de las cinco mujeres periodistas que en octubre próximo recibirá el premio Coraje en periodismo 2019   que otorga la Fundación Internacional de Medios de la Mujer (IWMF, por sus siglas en inglés). El día que conoció que había sido nominada por PEN Nicaragua e Iniciativa Nicaragüense de Defensoras de Derechos Humanos, aún estaba presa en la cárcel La Esperanza.

“Cuando me informaron de la nominación sinceramente te digo a mi se me salieron las lágrimas porque yo nunca esperé, yo de inmediato le dije a mi primo mirá esto se lo dedico a Dios, para la Gloria de Dios, porque uno no anda buscando premios, uno simplemente anda informando”, refiere Pineda quien permaneció casi seis meses en las cárceles del régimen.

Desde Costa Rica adonde viajó poco después de haber sido excarcelada, Pineda expresa que no está arrepentida de haber realizado su trabajo y acompañar al pueblo en sus demandas.

“En este país donde hay tan pocas buenas noticias, es una gran noticia el día de hoy que Lucía ganara este premio tan importante”, expresó este martes en conferencia de prensa la presidenta de PEN Nicaragua, Gioconda Belli.

Junto al director y propietario de 100 % Noticias, Miguel Mora, Pineda fue secuestrada el 21 de diciembre de 2018 por policías y paramilitares que incursionaron de forma violenta a las instalaciones del canal, que continúa ocupado por la Policía del régimen.

Esa noche, Pineda denunció todavía la captura ilegal de Mora. Poco tiempo después dejó de informar, ella había corrido igual suerte que el director de 100% Noticias y ambos fueron conducidos a El Chipote.

 En la cárcel fue sometida a aislamiento y donde insiste soportó por su fe inquebrantable. “Te lo digo con toda sinceridad, que nunca había experimentado esa compañía, 100 por ciento con Dios”.  

Pineda y Mora fueron liberados el pasado 11 de junio con la llamada ley de amnistía junto a otros 54 presos políticos.

Aunque la infraestructura no tenía malas condiciones, permaneció desde febrero pasado las 24 horas del día entre cuatro paredes color verde, de las que únicamente podía salir una hora a la semana.

Para soportar la incomunicación a la que fue sometida Pineda dice: “Yo me ponía a platicar con Dios, así en voz alta, le contaba mis problemas, lloraba con Él, no soy de hierro, lloraba, cuando uno llora y alaba al Señor es cuando vos sentís la presencia del Espíritu Santo (…) es una relación personal que uno establece”.

Y señala que hubo dos hechos que afianzaron aún más su fe. Fueron dos cartas  remitidas por sus  amigas y periodistas Verónica Chávez y Letty Gaitán, esta última aún en el exilio.

Gaitán le recordaba anuncios que les comunicaron en mayo del 2018, de “que había ángeles protectores para cada uno de nosotros y que esos ángeles habían desenvainado y pelearían por nosotros, esos ángeles pelearon por nosotros, guardaron nuestras vidas; que íbamos ver pasar la muerte, y esta no nos iba a tocar porque el cerco protector está con nosotros (…) que íbamos a ser escuchados a nivel internacional y que íbamos a recibir galardones y ella me reiteraba que Dios ya cumplió todas esas promesas ahora viene la libertad de usted, de don Miguel me decía la Letty y después viene la libertad de Nicaragua”.

En tanto Chávez también le animaba y decía “que teníamos solo que creer, que Dios te saca porque te saca de la cárcel y Él hizo el milagro un día, un mes después. Y eso es cuando vos te aferras a la fe, y que crees que Dios te va a sacar de allí. ¿Quién más?”.

¿Sin esa fe espiritual cómo hubieran sido esos casi seis meses en la cárcel?

Creo que me hubiera vuelto loca, porque imagínate estar aislada y sin fe, vos te volvés loca. Yo te digo a veces escuchaba mujeres que las tenían aisladas en los cuartos de visita conyugal, y tal vez tuvieron una semana y pegaban patadas en la puerta, escuchaba gritos de mujeres que querían salir de allí del aislamiento. Yo nunca hice eso. Me quedaba pensando, ¿será Dios que me da la fortaleza espiritual, sicológica y que me sostiene y me mantiene en estos momentos, porque yo estuve aislada los cinco meses 10 días que estuve en La Esperanza, allí estuve aislada, con nadie hablaba”.

¿Cómo era el espacio?

Para comenzar no teníamos que estar encarcelados, me meten en una infraestructura que no era tan mala, había un baño solo para mi y era como un aula de clases, precisamente me metieron en el área donde ellos dan clases para las reas (…) y era detrás del área de producción donde hacen las camisas, hay un salón de belleza allí. Estaba aislada, no tenía celdas vecinas entonces nadie me podía ver.

¿Dónde fue lo más duro? ¿La estadía en el Chipote?

Lo más duro fue que me estuvieran hostigando allí en El Chipote, porque fueron más de 30 veces que me sacaron en una semana para estarme hostigando, para estarme acusando, señalando de nuestro trabajo, diciendo que éramos nosotros culpables de todo el golpe de estado, yo les decía que aquí no había habido ningún golpe de estado, eso que a uno le estuvieran (diciendo), esa tortura sicológica, también obviamente el hecho de estar un momento, dos semanas de estar defecando en mi mano, ves eso es duro, yo trataba de sobreponerme a esa situación, diciendo, bueno, ya que está esta condición la tengo que soportar y buscar como ser fuerte(…)  yo no lloré esos 40 días que estuve en El Chipote, donde si lloré, ya como cuando uno estalla, natural del ser humano, fue en La Esperanza como el 2 de febrero que sí, me ataqué y eso que cuando estaba en plena oración (…) le pedía a Dios paciencia porque él estaba trabajando.

Desde el inicio de la resistencia pacífica que inició el 18 de abril del 2018, Pineda describe como los reporteros de ese canal fueron objetivizados.

Dos días antes que iniciaran las protestas, según Pineda,  Mora había recibido la advertencia por un emisario del régimen, “que si infomábamos, pues, íbamos a sufrir consecuencias y las vimos desde el primer día, el 18 de abril, que nos robaron, nos atacaron a algunos periodistas, el 19 de abril ya nos estaban censurando”, recuerda Pineda, quien refiere que en el transcurso de la cobertura de esa lucha la represión contra el equipo de 100 % Noticias fue constante de  robo de equipos y de golpes a los periodistas, y debido al acoso varios de sus trabajadores están en el exilio.

Recuerda que Miguel Mora tomó la decisión de informar “porque él no iba a poner musicales, más que el canal la razón es las noticias” y sobre todo “que se ha convertido en el hecho noticioso más importante de la historia de Nicaragua, o sea ha sido la noticia de 2018 y sigue siendo la noticia de 2019. Y seguirá hasta que se vaya el dictador (…) por que  es lo que quieren los nicaragüenses”.

¿En tu experiencia como periodista, habías contemplado vivir una situación extrema como esta?

Mirá como ya nos tenían ellos rodeados, pues todo era posible, pero sinceramente yo nunca pensé que iban a entrar, pero bueno entraron y se dio la situación de captura ilegal, te digo, solo en las dictaduras, porque en las dictaduras todo puede pasar y ya hemos visto que todo ha pasado en Nicaragua en esta dictadura de Daniel Ortega y todo por silenciarnos, que a la larga ya vimos los hechos no han podido callar al periodismo independiente en Nicaragua. Más bien han surgido más plataformas. No han podido callar a la gente, la gente está resistiendo ahora de diferentes maneras, ya no necesariamente con una marcha, con un plantón, porque temés que te lleven preso o te maten. Ahora la gente está resistiendo incluso desde su casa, eso que hizo Masaya que cerró las puertas, eso es un desplante, esa es una gran lección para el dictador (…) yo siempre llamo a la oración, hay que resistir también orando, porque aquí es Dios que va hacer el cambio…

¿Cómo calificas los momentos que vive el periodismo independiente en Nicaragua?

Es duro lo que estamos pasando, porque no podés ejercer tus labores tranquila, en paz, o sea, uno tiene la esperanza que podás ejercer tu profesión sin que te estén hostigando, persiguiendo, amenazando, que se te ponga en frente la Policía , que no anden detrás de vos los paramilitares, eso es lo que esperamos que se dé y eso solo se va a dar con el cambio de gobierno, que se vaya el dictador.

Y yo creo que el periodismo en Nicaragua ha tomado una posición valiente porque pese a todas esas amenazas a la integridad física, a su familia, no nos hemos dado por vencidos, pese a que nosotros estuvimos allí en la cárcel, ellos pensaban que muchos se iban a callar y más se abrieron más plataformas y son esas plataformas donde se informa la verdad, que la gente las busca…

¿Un país que quiera callar al periodismo independiente, cómo lo ves?

El periodismo independiente te fortalece la democracia, le sirve a toda democracia para ser fiscalizada, pero al periodismo independiente obviamente toda dictadura lo va a ver como enemigo (…) ya lo vimos la dictadura de Daniel Ortega y el poco de fanáticos que le queda ven como si somos sus enemigos y nos echan a nosotros la culpa de que el país esté a como está, que está en una debacle económica y que nos echan la culpa a nosotros de que ellos hayan caído en total desgracia ante los ojos de los nicaragüenses.

Nosotros no somos culpables de eso, los culpables son ellos y sus propias acciones… si no hubiera habido represión de los sandinistas a una manifestación de cuarenta personas, allí en carretera a Masaya la historia hubiera sido otra, si le han respetado a la gente su derecho a protestar la historia hubiera sido otra, si la Policía no hubiera disparado, si no hubieran sacado ellos a los paramilitares, la historia hubiera sido otra (…) pero ellos armaron un plan que se llama vamos con todos y se fueron con todo, contra los manifestantes, contra los periodistas, contra la empresa privada, contra todo aquellos que les dijera que ellos no estaban en lo correcto. Y esas son las consecuencias que ellos mismos la están pagando, (con) sanciones.

¿Qué consejo le das a las nuevas generaciones de periodismo?

Que sean valientes. Que sigan lo que dice su corazón, que no abandonen el pueblo, esto nos deja muchas lecciones lo que ha ocurrido (…) Hay que informar con valentía y siendo consecuente con los temas de las libertades de la democracia y ser consecuente también con lo que demanda la mayoría en este momento la libertad y la democracia y no dejar solo al pueblo.

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