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La competencia contra grandes empresas, la lucha diaria de pequeños productores de camarón en Puerto Morazán

Silvio Estrada, pequeño productor de camarones en Puerto Morazán. Fotografía: Voces En Libertad.

La falta de crédito, los nuevos criterios de tamaño que exigen los acopiadores, las disposiciones que ha establecido el  Instituto de Protección y Sanidad Agropecuaria (IPSA)  y el robo constante en las pilas, no permiten a los productores privados y cooperados en Puerto Morazán una buena ganancia en la cosecha del camarón

Este municipio costero del país, ubicado al noroeste de Chinandega, está dedicado a este rubro de exportación, sin embargo, el beneficio mayor es para la gran industria que se ha establecido desde hace 30 años, y que  poco a poco ha sacado del negocio a los pequeños productores locales.

«El 20 (de diciembre) nos toca cosechar, pero estamos muy preocupados, los últimos tres años han sido fatales para nosotros. Vivimos de esto, no tenemos otra actividad en esta zona» lamentó Salomón Estrada, productor de camarón.

Unos 80 productores locales, establecieron sociedades con amistades que les financian para el cultivo y les animan a cosechar en los dos periodos del año. A nivel de toda la costa jurisdiccional del Pacifico, que incluye el Golfo de Fonseca, son más de 200 pequeños productores que lamentan las trabas impuestas por las autoridades estatales así como el acaparamiento de las grandes transnacionales.

En un estanque de dos hectáreas, la inversión diaria en el cultivo es de unos 300 dólares en alimento, tratamiento, muestreo y el cálculo de la biomasa, así como en la pólvora para alejar a las aves y la vigilancia nocturna en contra de los ladrones. 

La comercialización que antes era posible con los acopiadores de la gran industria, ahora tienen mayores exigencias y les toca vender al mercado nacional con precios irrisorios. 

Autoridades benefician a transnacionales

Las autoridades estatales también se prestan a asfixiar a los pequeños productores, porque según denuncian, el IPSA prohibió cultivar el camarón de larva silvestre en las lagunas y estanques, al tiempo que exigen que solo sea camarón producido en laboratorio. “Y el pequeño productor que es el pobre, que son cooperativas, no pueden porque son de escasos recursos y es un estrangulamiento para el pequeño productor exigir, la institución, producir camarón de laboratorio”, indicó Silvio Estrada, productor local.

Las autoridades del IPSA aducen que  esta medida  es  una estrategia de conservación natural, pero tampoco ofrecen opciones a los pequeños productores que quedan sin su principal fuente de ingresos.

“Aquí la que tiene prioridad es la transnacional que son las empresas grandes que no se le dificulta hacer ese tipo de inversión, porque ellos tienen ese colchón económico y a ellos no se les dificulta nada, pero el pobre si está bien limitado para hacer ese tipo de trabajo o de inversión”, lamentó el pequeño cooperado. 

En Puerto Morazán los productores locales no lograron avanzar por la cantidad de bares que se establecieron dificultando la actividad, el desinterés por invertir en lanchas y aperos. Pese a que es una zona con grandes recursos turísticos pero sin la debida promoción. 

Pequeños productores de camarones en Puerto Morazán enfrentan una serie de dificultades. Fotografía: Voces en Libertad.

Las pilas naturales que antes eran productivas de camarón están ahora flanqueadas por concesionarios de la industria que procesan y exportan el camarón.  Estos han bloqueado rutas que anteriormente eran pasos tranquilos de lanchas y cayucos y han tomado el control sobre la industria que antes era mayoritariamente artesanal y de beneficio a la economía local, para convertirse en una industria meramente extractivista que solo beneficia a grandes empresas internacionales. 

Saqueo voraz

Otro de los problemas que enfrentan los pequeños productores de camarón es el robo constante en las pilas, y la falta de operativos de la Policía que impida este tipo de pérdidas: Esta situación es poco lo que afecta  a las grandes transnacionales que tienen instalados sistemas avanzados de vigilancia y contratan a mucho personal de seguridad.

Por las noches, los ladrones llegan en pangas y cayucos a saquear el camarón que los productores cosechan con mucho esfuerzo en sus pilas y estanques.

«El problema con la sustracción del camarón que llega a los mercados de El Viejo, Chinandega, León y Managua, es que los avispados sujetos lo roban y llevan primero que el productor. Por eso demandamos a la policía presencia y patrullaje en esta zona», dijo Florencio Hernández.

El Estero Real permite observar las aguas tranquilas y tramos de bosque manglar talados que perdieron su profundidad boscosa. Desde los muelles artesanales hay una vista espléndida al Volcán San Cristóbal. Falta el ánimo institucional para que los pobladores puedan dejar de migrar. Una alta tasa de jóvenes sin empleo ni oportunidades ha buscado nuevos horizontes.

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