Familiares de paciente demandan conocer la verdad sobre su deceso

Hijos de Julián Calero, critican que no se les informó si su padre falleció por COVID-19. Fotografía: Manuel Esquivel.

Una vez que Julián Calero, de 84 años, permaneció en el hospital San Juan de Dios, de Estelí, sus familiares conocieron de las autoridades que estaba contagiado de COVID-19. Pero el acta de defunción no registra el virus como causa de muerte, tampoco cuando retiraron el cuerpo ninguna autoridad orientó un protocolo para el sepelio para evitar posibles contagios.

Reyna Calero y Jorge Calero, hijos del fallecido, denunciaron ante el Colectivo de Derechos Humanos Nicaragua Nunca Más lo que consideran negligencia por parte de las autoridades de ese centro asistencial en el seguimiento a la atención al paciente.

Según Reyna Calero, la salud de su padre empezó a quebrantarse desde septiembre del 2020 cuando acudió a médicos en el municipio de Condega, sin que los tratamientos hicieran efecto por lo que fue trasladado al Hospital de Estelí, en un primer ingreso del 12 al 20 de noviembre y posteriormente en una segunda ocasión el 12 de diciembre, cuando fue internado nuevamente y aparentemente le practicaron la prueba de COVID-19, que resultó negativo.

Posteriormente a otra hija del paciente, le dijeron que en una segunda prueba el 13 de diciembre, el paciente dio resultado positivo por lo que fue trasladado a una sala especial para pacientes con COVID-19, en ese centro asistencial.

Sin embargo, la familia no tiene una evidencia de esa prueba, pues el hospital no les mostró ningún resultado. Tampoco hubo un protocolo de seguimiento a la familia, para prevenir el contagio. Y las autoridades hospitalarias alegaron que no había responsabilidad de ese centro de practicarles la prueba.

Hospital no orientó ningún protocolo para sepelio

El 15 de diciembre cuando uno de los parientes del paciente llamó al hospital le confirmaron la muerte de Julián Calero. “Si, su papá ya falleció, vengan a retirar el cuerpo”, escuchó el pariente de los hermanos Calero.

Jorge Calero aseguró que cuando él acudió a retirar el cuerpo de su padre, estaba sobre una camilla, metido en una bolsa negra. Y “yo mismo lo eché al ataúd”, dijo Jorge Calero.

Los hermanos Reyna y Jorge Calero, participaron en una conferencia virtual efectuada por el Colectivo de Derechos Humanos Nicaragua Nunca Más.

Cuando los restos mortales de Julián Calero fueron sacados del hospital, ninguna autoridad reparó en entregarles un acta de defunción, la que fue entregada hasta el 6 de enero del 2021, pero en el diagnóstico no establece muerte por COVID-19.

Reyna Calero aseguró, que fue decisión de la familia decir que no velarían el cuerpo y la forma en que sería el sepelio. 

“Al final no sabemos si murió o no murió de COVID”, sostuvo Reyna Calero, quien es del criterio que  “si tenía COVID, debería decir el acta”.

Yader Valdivia, abogado del Colectivo de Derechos Humanos, Nicaragua Nunca Más, señaló que los familiares tienen derecho a la verdad. Y estimó que este caso deja entrever que hubo negligencia de parte de las autoridades hospitalarias.

La falta de información precisa y no decirles a los familiares la verdadera causa de la muerte del paciente, les expone ante un posible contagio, destacó Valdivia, quien considera que de acuerdo a la denuncia presentada por los hermanos Calero demuestra que “hay anomalías en todo el proceso”.

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