Expreso político Lenin Salablanca sometido a asedio por 15 meses

Desde que el opositor juigalpino  Lenín Salablanca, de 38 años, fue puesto en libertad de la galería 300, en La Modelo, donde había permanecido los últimos días tras diez meses de encierro, la Policía del régimen  no ha dejado de asediarlo junto a su familia.

Este lunes 14 de septiembre fue la última vez que Salablanca fue conducido de forma violenta a la delegación policial de esa ciudad, donde permaneció detenido de forma arbitraria por varias horas y este martes ya estaba estacionada nuevamente frente a la vivienda de su familia una patrulla policial.

Tras su captura el lunes en la Policía de Juigalpa le advirtieron “que dejara de andar conspirando contra el gobierno”.

“El asedio ha sido consecutivo” después que el 11 de junio de 2019 el régimen sacó de la cárcel a Salablanca junto a otros 55 presos políticos bajo llamada Ley de Amnistía. En un inicio, de regreso a su casa, alrededor de 15 días consecutivos “la Policía iba todos los días a mi casa”.

Y cuando abandonó la vivienda por otras razones y se fue a vivir a otro sitio,  entonces, la Policía asediaba los tres sitios relacionados con el expreso político y su familia, donde las patrullas llegan “a sonar la sirena, a ofendernos y allí están grabados los videos, a ponerme música.  Hasta el día de hoy (martes) ha pasado y no se ha parado eso”.

Salablanca, es un comerciante ambulante, y cuando sale a trabajar constantemente es retenido y requisado por la Policía.

“Es bastante difícil, traumático pues a uno lo daña, no solamente a mi, a las personas que me rodean, a las personas que  te aman, a mis hijos (llaman) llorando ‘¿Que pasó papito? ¿Te golpearon?’”, comenta el expreso político quien comenta que “aparentemente ellos pretenden que uno se acostumbre a eso, porque a mi me lo dijeron ‘si 100 veces te para la Policía, 100 veces tenés que dejarte requisar (…) y no tenés que decir absolutamente nada’”.

Recurre a la denuncia pública en redes sociales

Ante esta situación de acoso constante el expreso político ha recurrido a la denuncia pública a través de facebook lives, cuando es retenido en la calle.

“Creo que yo tengo derecho a denunciar porque tengo temor a que me pongan droga me pongan armas, me acusen de un delito común como lo han hecho muchas veces”, explica Salablanca que ha utilizado la grabación de videos en prevención de lo que pueda pasar “porque uno nunca sabe en qué momento te encontrás a un fanático, te mata, te golpea o actúan como han actuado la mayor parte del tiempo”.

Lenin Salablanca denuncia retenciones y requisas constantes por parte de la Policía. Fotografía: Cortesía.

Aunque no descarta que de repente los policías le despojen del teléfono celular  como sucedió el último día de la detención, cuando una de sus familiares hacía la denuncia pública  y de esa manera no quedaría ninguna evidencia de lo que ha pasado.

“Yo estoy consciente de todo lo que puede suceder, estoy consciente que en cualquier momento cualquier fanático, cualquier persona, puede quitarme la vida, estoy consciente que pueden retomar cosas contra mi  familia (…) pero también estoy consciente que Dios me ha dado la fortaleza, me ha dado la protección, me ha dado la fuerza para seguir hablando porque lo que yo digo no es ninguna mentira, lo que yo digo no es por dañar (…)  es para que se demuestre que estamos viviendo bajo una dictadura, estamos viviendo una represión”, afirmó el expreso político.

“Antes de salir libre ya tenía amenazas de muerte”, recuerda Salablanca, que en junio de 2019, “las amenazas no solo fueron para mi, sino para Francisco Sequeira, (decían) ‘que si regresábamos a Juigalpa nos iban a matar o que de una u otra manera íbamos a volver a caer'”. Y una vez afuera, recibían llamadas con mensajes amenazantes.

Pese a todo, dice Salablanca,  “nunca me voy arrepentir de todo lo que hecho porque no ha sido nada malo. Si he sufrido consecuencias terribles (…)  pero el Señor dice en una palabra, bienaventurados cuando los juzguen, cuando los critiquen, cuando los golpeen cuando los echen presos…”

Los castigos en las cárceles del régimen

Antes de 2018, comenta el expreso político  “nunca me había metido en absolutamente nada de protestas, siempre miraba los toros de largo”. Sin embargo, tras conocer de la paliza propinada a los participantes de las protestas del 18 de abril de 2018  “por fanáticos de esta organización terrorista, le dije a mi mamá que iba a protestar”.

Aunque reconoce que desde el 24 de diciembre de 2014  con la represión policial en El Tule, contra los campesinos que protestaban contra el proyecto del canal,  “no aguantó mi corazón (…) le digo esto, porque nosotros éramos parte del Frente Sandinista, nosotros crecimos, siempre lo he dicho con la música  revolucionaria, nosotros crecimos creyendo que el Frente Sandinistas era la mejor opción para Nicaragua”. 

Salablanca, uno de los principales líderes del tranque en Juigalpa durante los meses que recrudeció la protesta en 2018, no olvida esos meses de encierro a los que fue sometido a tortura en las celdas de castigo del régimen.

El 19 de agosto fue capturado en Santo Tomás, Chontales, y trasladado a las celdas del Chipote, donde un mes y dos días permaneció detenido de forma ilegal y sin que le permitieran ver a su familia.

 El 14 de septiembre de ese año fue golpeado por funcionarios de El Chipote por haber cantado el Himno Nacional.

Este lunes 14 de septiembre Lenin Salablanca fue detenido por varias horas de forma arbitraria por la Policía de juigalpa.

“Seguí cantando, seguí pronunciándome, entonces me trasladaron a una celda de castigo totalmente aislada por 16 días, donde estaban totalmente a oscuras donde tenía 10 minutos de agua en el día, donde no podía hablar porque aunque gritara no me escuchaban; yo si escuchaba lo que decían otros y donde no se me permitió jabón, pasta de diente papel higiénico, cepillo, cosas de uso personal”, relata Salablanca. 

Luego fue trasladado a La Modelo y fue recluido en el módulo 16-2, donde recuerda Salablanca  cuando en una fecha que no precisa llegaron los de la llamada Comisión de la verdad, “en determinado momento también me dispuse con los muchachos a cantar el Himno Nacional, y fui sacado del cuello a rastras del módulo”.

Como castigo ese día los custodios del penal lo mantuvieron esposado todo el día  y luego lo trasladaron a otra celda, la 004, allí estaban  Róger Alexander Espinoza Méndez, Roberto Cruz Altamirano, Enmanuel Largaspada, Pedro Sánchez y Darwin Hidalkgo de León.

Allí recuerda, “llegaba Vladimir Chávez  a decirme que allí íbamos a dejar los huevos que si hubiésemos estado en el lugar que él estaba hubiese sido nuestro final”. A esto añade las constantes ofensas verbales que recibían como llamarles “terroristas”.

Debido a que “mostramos siempre un poco de resistencia, como presos políticos denunciando las atrocidades cometidas por el gobierno, decidieron dividirnos y nos llevaron a la 300”.

El recibimiento en la 300 se le dio  Roberto Guevara. “Vos sos Lenin Salablanca, el que torturaba a la gente en Juigalpa Chontales”, refiere que le dijo Guevara. Salablanca recuerda que él le aclaró que mientras estuvo en el tranque instalado en la entrada de la ciudad más bien protegieron a policías y a miembros del partido para evitar que alguna persona alterada les hiciera daño. 

Sin embargo, esa ocasión Guevara  “me dijo ‘aquí no vas a pegar gritos’”, pero Salablanca señala que le respondió: “Mi voz no la podrán callar”. Por lo que a su respuesta le siguió la advertencia de Guevara: “Si la vamos callar cuando estés con los ojos hormigueados”. 

Actualmente Salablanca vende de todo para ganarse la vida, dice: “sigo tratando de llevar mi vida de manera normal como comerciante ambulante, pero honrado y trabajador”

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