El camino hacia la libertad


28 febrero, 2019

Por Hugo Torres Jiménez


Reafirmo hoy, 28 de febrero de 2019, mi confianza en el equipo negociador de la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia (A.C), en la mesa de negociación. No tengo dudas sobre la integridad ética y moral de ninguno de sus miembros, ni con su compromiso con la causa que representan.

Las formas y condiciones en que se llegó a esta segunda fase de las negociaciones ha suscitado, con razón, suspicacias y dudas de mucha gente, respecto a la gestión de las misma y la composición de la delegación de la A.C y algunas de las organizaciones ahí representadas.

Ortega está contra la pared; aislado nacional e internacionalmente, sin ningún gramo de legitimidad política y a punto de la asfixia económica y financiera: su gobierno, sus empresas y las de sus allegados y amigos. Él, sus familiares y allegados, son los que tienen sobre sus cabezas las espadas de las inminentes sanciones políticas, financieras y legales de gobiernos e instituciones internacionales. Él es quien más urgido está por escapar de esta debacle. Ortega se está jugando su futuro político y el de su grupo, en esta vuelta histórica.

Ortega no tiene detrás respaldo nacional e internacional; sus amigos se han reducido a su mínima expresión y casi sin ningún grado de incidencia para ayudarle a escapar de este cerco. Los miembros negociadores de la A.C tienen detrás a la gran mayoría de la población y a la comunidad internacional, que repudia los crímenes de la dictadura, el desmantelamiento de la institucionalidad democrática, el atentado contra la libertad de prensa y de opinión, los atentados contra organismos defensores de derechos humanos y organizaciones de la sociedad civil y las violaciones sistemáticas de todos los derechos humanos, de primera, segunda, tercera y cuarta generación.

Ortega no está en condiciones de marcar el rumbo y el ritmo de las negociaciones ni vetar a ningún miembro de la delegación del pueblo, ni de oponerse a la presencia de garantes internacionales, para que certifiquen y garanticen el cumplimiento de los acuerdos a que se vaya llegando. Quién está derrotado estratégicamente es él y su régimen.

Ojalá nuestros representantes comprendan y asuman con propiedad en qué marco de realidad les corresponde actuar. El pueblo nicaragüense tiene cifradas sus esperanzas en su gestión. Con la enorme moral de los asesinados, los desaparecidos, los secuestrado, los desplazados y las y los presos de conciencia o presos políticos, está marcado el camino hacia la libertad, la justicia y la democracia.

El autor es general en retiro.


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