Nicaragua celebra tradicional Gritería a la Purísima en su 164 años de tradición

Diez años de celebración de la Gritería en el Cañón de Somoto. Fotografía: Voces En Libertad.

Pese al segundo año de la pandemia por COVID-19 y la situación por la que atraviesa el país los católicos de Nicaragua salieron a las calles para celebrar la tradicional Gritería de la Purísima.

El cardenal Leopoldo Brenes quien desde la Catedral metropolitana de Managua realizó el ya famoso Grito de ¡¿Quién causa tanta alegría?! ¡La Concepción de María!, calificó la tradición que cumple 164 años en Nicaragua como una experiencia de amor.

Destacó que solo en Nicaragua se celebra la víspera de la celebración a la Inmaculada Concepción de María de forma festiva, la cual tiene autorización de la Santa Sede. En el año 1854 se proclamó el dogma de la Inmaculada Concepción de María.

El Grito de ¡¿Quién causa tanta alegría?! lo lanzó el cardenal Leopoldo Brenes a las 6:00 p.m, al igual que lo hicieron los obispos de las otras Diócesis en todo Nicaragua.

Aunque la feligresía ha mantenido el fervor Mariano, se ha observado menor cantidad de altares en los hogares capitalinos.           

Los católicos de Nicaragua realizaron una vez más este 7 de diciembre la Peregrinación Mariana para cantarle a María.

María en el Cañón de Somoto                                                                

Por décimo año consecutivo, la devoción mariana se hizo sentir nuevamente en los corazones de decenas de feligreses católicos que al mediodía de este martes 7 de diciembre acompañaron la celebración de la Purísima con la imagen de la virgen de Concepción de María a bordo de lanchas de remo sobre las profundas aguas del famoso Cañón de Somoto

La feligresía católica procedente de comunidades cercanas y de la ciudad de Somoto, cabecera del departamento de Madriz, recorrió varios kilómetros a pie con la imagen de la Concepción de María desde la comunidad de Sonis hasta adentrarse a las aguas profundas y heladas del Cañón de Somoto a bordo de varias lanchas de remo que otro momento son utilizadas para transportar turistas que llegan a visitar cada año este sitio. 

Con fervor religioso, la purísima acuática, recorrió los cuatro kilómetros de agua del Cañón de Somoto, conocido en viejos tiempos como “La Estrechura o Namancambre” donde unos 200 comunitarios católicos realizaron cánticos en los que prevaleció la fe, cultura y tradición, posteriormente regresaron a la comunidad de Sonis, donde realizaron una misa con cantos y alegría acompañada de gritos de, ¡¿Quién causa tanta alegría?, la Concepción María!

También los fieles católicos a estas tradiciones marianas repartieron dulces de gofios y ayote en miel, canutos de caña de azúcar, limas y naranjas, entre otros productos propios de esta tradición nicaragüense.

Católicos recorren Cañón de Somoto con imagen de la Inmaculada Concepción de María. Fotografía Voces en Libertad.

 En Rivas

Una de las purísimas más concurridas en el municipio de Rivas es organizada por doña Jacinta Marín una reconocida comerciante del departamento de Rivas quien lleva más de 30 años realizando esta bonita tradición, cada año alrededor de 1000 fieles creyentes   hacen largas filas  para cantarle a la Virgen Maria 

«Comenzamos como 100 o 200 personas pero desde el año 2010 atendemos a más de mil personas. A la Purísima que mi familia y yo realizamos vienen diferentes personas de todos los municipios de Rivas y ahora con la pandemia la gente no deja de asistir porque vienen con sus mascarillas a cantarle a la Virgencita» adujo doña Jacinta.

Rezos en homenaje a la Purísima

Nosotros lo que vamos a hacer simplemente es terminar la novena con la eucaristía a las cinco y media de la tarde” confirma el padre Walter Mejía, párroco de la Iglesia Medalla Milagrosa en Camoapa.

El religioso expresa que la parroquia se ha ceñido a las disposiciones diocesanas, relacionadas con el novenario de la Inmaculada Concepción y la celebración de la Gritería. “El obispo nos invitó, no a celebrar con timidez, pero teniendo en cuenta la situación de la pandemia que nosotros estamos viviendo y para que la gente no piense que las cosas están normal”, comenta el líder religioso con un tono de voz reflexiva.

A diferencia de otras ciudades, en Camoapa se ha acostumbrado el grito de ¿Quien Causa Tanta Alegría?, desde el medio día, pero la pandemia ha impuesto una realidad distinta. Ese grito tradicional es el que marca el inicio de la gritería para que las personas vayan de altar en altar con sus cantos y vivas a la Virgen María.

 En Camoapa se celebraba con la modalidad de actividades privadas o por invitación y no necesariamente el día 7, pero desde el año 2004 el padre Miguel Angulo Rivas motivó a la comunidad para incorporar la tradición de la gritería.

A pesar de las limitaciones impuestas por la pandemia, el párroco de la iglesia San Francisco de Asís, padre Mario Talavera, cree que la esencia de la celebración se mantiene y plantea que “es algo sencillo, al final yo pienso que no debemos perder de vista lo esencial, yo sé que es algo tradicional, popular, pero más que todo es para evitar aglomeraciones”.

El grito de ¡Quien Causa Tanta Alegría! fue establecido desde el mediodía para que las personas del área rural tuvieran la oportunidad de recorrer los altares sin el riesgo de volver a sus casas en horas de la noche. Este año, el ambiente ha sido distinto, porque las calles no tienen el mismo movimiento de devotos a María.

En Juigalpa, Chontales mientras tanto los católicos desbordaron las calles en busca de la tradicional «gorra» de la Purísima.

Largas filas se realizaban a primeras horas de la noche de este 7 de diciembre frente a altares de hogares juigalpinos. Fotografía: Voces En Libertad.

Estelí

A diferencia de años anteriores, esta vez en la Catedral de Estelí solamente se rezó la novena a la virgen María y se celebró la Eucaristía. No se repartió la tradicional gorra a nivel de parroquia, sino que tomaron la iniciativa de llevar paquetes de comida a los necesitados. No obstante, algunos feligreses llevaron dulces y compartieron con quienes estuvieron en el rezo antes de la misa.