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Los estragos del COVID-19 en Nicaragua y la «confesión» en el Libro Blanco

En Nicaragua la pandemia por el COVID-19 no ha discriminado a las personas ni por condición social, profesión, ideología política o creencia religiosa.

De diferentes sectores se reportan cada día nuevos casos de muertes y contagios sospechosos del coronavirus e incluso varios miembros de una misma familia.

La situación que vive Nicaragua incluso preocupa a sus vecinos del sur. La vicepresidenta de Costa Rica, Epsy Campbell, en declaraciones a NTN24, manifestó : “estamos preocupados y estamos muy ocupados de este lado tomando decisiones para contener muchísimo  lo que pasa en Nicaragua”.

Campbell aprovechó para invitar al régimen a que realmente tome medidas que protejan a todos.

“Este país debe tomar suficientemente en serio una pandemia, que ha cobrado tantas muertes a nivel global y en Nicaragua y que nos obliga a tomar decisiones para proteger la salud de la población y el resto de los países”, dijo.  

El último reporte del Ministerio de Salud (MINSA), reconoce una atención de 885 personas desde el inicio de la pandemia en el país, que también ha cobrado la vida de 35 personas,18 de ellas en una semana.

Mientras, el reporte actualizado del independiente Observatorio Ciudadano hasta el 23 de marzo registra un acumulado de 2687 casos y 598 muertes por neumonía y sospechosas de COVID-19.

Los departamentos que más muertes reportan por esas causas son Managua, Masaya y Chinandega.

Esto sucede, pese a que en el Libro Blanco, el régimen habla que ha implementado «una estrategia singular» para la cual se preparó supuestamente desde dos meses antes.

Las mentiras del Libro Blanco

Los llamados «entierros exprés», han seguido observándose en Nicaragua. Fotografía Cortesía.

Para el coordinador de la Alianza Cívica, doctor Carlos Tünnermann Bernheim, en la primera parte del Libro Blanco los funcionarios del régimen “comienzan diciendo una serie de mentiras”,  al aseverar que  “el sistema de salud se debilitó como consecuencia del fallido golpe de estado; porque en el intento de golpe de estado se saquearon varios hospitales, se quemaron varias unidades de salud, centros de salud, no sé cuántas ambulancias”.

“Todos esos son datos falsos, no hubo una ambulancia quemada, ningún hospital fue saqueado, ningún centro de salud quemado. Y en una de las manifestaciones hubo un microbús de la Policía fue quemado, que por ciento no quedó claro quién fue que lo quemó y nunca los manifestantes democráticos fueron a quemar ninguna unidad de salud”, aclaró el doctor Tünnermann.

Y el supuesto «éxito» que se atribuye el régimen en el manejo de la pandemia, para lo cual asegura cuenta con 19 hospitales, a criterio de Tünnermann obedece a que oficialmente  tienen un subregistro de los resultados de la pandemia.

Por ejemplo, menciona el doctor Tünnermann que el régimen solo registra 35 muertes, lo que difiere del Observatorio Ciudadano que hasta el 23 de mayo registra 598 fallecidos por neumonía y sospechas de COVID-19.

Es más, dice, el régimen debería por ejemplo, haber suspendido las clases presenciales del sistema escolar ya que la Unidad Sindical Magisterial ha reportado el fallecimiento de al menos siete profesores, el contagio  de decenas de profesores, al igual que otra cantidad no determinada de estudiantes contagiados.

Y recordó Tünnermann, que han sido los padres de familia  quienes han optado por proteger la vida de sus hijos y no los han enviado a la escuela.

Al tiempo que señaló, que el régimen ha mantenido la promoción de actividades masivas e incluso religiosas, que desde hace varias semanas fueron suspendidas por la iglesia Católica.

“Recordemos la famosa marcha del amor en tiempos del virus”, dijo, Tünnermann tras mencionar que «todas las marchas que hacían los sábados obligando a los empleados públicos a que fueran a esas marcha, ¿Cuántos no se habrían contagiado en esas marchas? e incluso que no ha respetado la vida de sus propios simpatizantes (…) lo que estamos viviendo es consecuencia del error trágico de este gobierno».

Confesión de las equivocaciones

Aunque estima que el régimen elaboró el Libro Blanco “posiblemente con el propósito de tratar de gestionar recursos internacionales que tan falta le hacen” , más bien «es una confesión de las equivocaciones» sobre el manejo de la pandemia.

Doctor Carlos Tünnermann Bernheim, coordinador Alianza Cívica. Fotografía: Manuel Esqivel.

«Porque aunque elogian que es un sistema que va a combatir la epidemia, vemos que no lo han logrado porque la OPS/OMS ha dicho que Nicaragua está en la cuarta fase de contagio comunitario, que es cuando el contagio es más numeroso», apuntó el coordinador de la Alianza Cívica.

Además mencionó, que como lo expresó el epidemiólogo Álvaro Ramírez,  el Libro Blanco en lugar de tener los resultados que el gobierno esperaba de obtener dinero del Fondo Monetario Internacional (FMI), por ejemplo,  más bien puede servir “como una base de la confesión del gobierno de las consecuencias que han tenido, que  es por la política equivocada que han tenido”.

Genocidio sanitario

Y “que el genocidio sanitario es consecuencia que no tomaron las medidas que recomendaba la OMS y que más bien se equivocaron al tomar una opción que tomó un país desarrollado con un sistema salud público de primer nivel, mientras el de Nicaragua es precario (…) y ese modelo fracasó incluso en Suecia”, expresó el coordinador de la Alianza Cívica.

Y el hecho que desde un inicio priorizó la economía demuestra que “el interés fiscal estaba por encima al derecho a la vida del pueblo de Nicaragua”, pues recordó que el régimen intentó aplicar el modelo que implementó Suecia con la pandemia un país que “cuenta con un sistema de salud muy preparado, y muy eficiente».

Sin embargo, aún así Suecia «pagó un costo muy alto, más de cuatro mil muertos” al aplicar este sistema de la inmunidad del rebaño, que le permitía que la economía siguiera funcionando», sostuvo Tünnermann.

“En cambio los otros países escandinavos como Noruega, Dinamarca, Finlandia que acogieron las recomendaciones de la OMS y pusieron cuarentena no registran más allá de unos 500 a 600 muertes”, ejemplificó el coordinador de la Alianza Cívica.

Suecia siguió recomendaciones de un epidemiólogo sueco cuya tesis es que si se deja que la población se contagie, “la mayor parte se va a salvar y va a quedar inmunizada y los que se van a morir son los de la tercera edad, o los muy ancianos o los muy enfermos”.

Y en Nicaragua el régimen igual,  “desde un principio dijeron que la economía tenía que mantenerse funcionando porque si no el país se moría (…) pero la verdad es que el país se va a morir por la epidemia  no es porque se muera la economía”.

Es por ello que ante esta situación que vive el país el doctor Tünnerman aconseja a la población a extremar las medidas de prevención para evitar el contagio.

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