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Nuevas Ideas, viejas prácticas

El Tridente del Poder en El Salvador

Nuevas Ideas es el partido político que arrasó en las elecciones del pasado 28 de febrero en El Salvador, al presentarse ante la ciudadanía como una «alternativa» frente a las dos opciones políticas tradicionales. Dicha institución partidaria tiene como principal impulsor a Nayib Bukele, un empresario que se convirtió en el Presidente de la República tras autoproclamarse como un personaje antisistema. A pocos meses de cumplirse el segundo año de su mandato, existe una serie de señales que evidencian una vocación antidemocrática y poco transparente en su Gobierno, cultura que se ha instaurado en Nuevas Ideas y que poco a poco está liquidando la incipiente democracia de esta organización.

SAN SALVADOR, EL SALVADOR – Arístides Monge tiene todas las características de un líder; es originario del municipio de Ilopango, lugar que cuenta con más de 100 mil habitantes según el censo de 2007. Para cuando el movimiento Nuevas Ideas llegó a esa zona, el liderazgo de Monge le valió para obtener un voto de confianza y comenzar el trabajo de organización en dicho territorio, con el objetivo de obtener militantes. «Mi idea era no ser el que iba a liderar, sino a promover, pero la demás gente, al ver el trabajo que yo hacía en el territorio, me dijeron: ‘¡Usted, usted!’. Y así fuimos convocados por Mario Durán, que en aquel entonces era Gerente de Operaciones de la Alcaldía de San Salvador, cuando Nayib Bukele era Alcalde. Y nos dijeron cuales iban a ser los primeros pasos», recuerda el líder local.

​En el 2017, Monge participó en la conformación de Nuevas Ideas en su municipio y en el proceso para las candidaturas de elección popular. Según relata, la propuesta del nuevo movimiento se expandió como una «bola de nieve» y al mismo tiempo intensificó la lucha de poder entre los liderazgos, producto de la estructura que se promovió.

​»Se estableció que iban a existir dos cuerpos en Nuevas Ideas: el movimiento y el partido político. La diferencia era que en el movimiento no había reglas, sino que, cada quien hacía lo que Nayib decía. ‘Si usted no está a gusto con un movimiento, puede formar otro»’, explica Arístides, quien también agrega que la estrategia de fondo traía a colación el dicho «divide y vencerás», ya que en lugar de establecer un solo bloque que tuviera un brazo musculoso, lo que se hizo fue crear división, una situación que se vivió en todos los municipios en los que Nuevas Ideas iba ganando terreno y que a su vez generó una serie de sinsabores para muchos correligionarios que vieron en el nuevo movimiento una opción diferente.

​Como Arístides, muchos seguidores terminaron decepcionados y fueron testigos de un proceso de elecciones que calificaron como fraudulento, en el cual Nuevas Ideas terminó aplicando procesos poco democráticos y sin trasparencia. A pesar de ello, el partido logró ganar la aceptación de la ciudadanía a nivel nacional, un hecho que según políticos y analistas se dio gracias a la popularidad de Nayib Bukele.

​»Muchos entramos en Nuevas Ideas cuando escuchamos hablar a un Nayib Bukele, en ese entonces, distinto a los políticos tradicionales. Yo nunca he estado en política y me convencí de que las cosas iban a ser diferentes. El país no aguantaba más saqueos como los que se estaban haciendo, y por eso me involucré. Escuché el audio de Mónica Trigueros (exdirigente de la diáspora) diciendo: ‘hasta yo caí que Nayib es un publicista'», explica Monge.

​Organizaciones e instituciones de derechos humanos, organismos internacionales y hasta congresistas estadounidenses han demostrado su preocupación por el actuar de Bukele, y han reafirmado que el mandatario tiene características autoritarias, dictatoriales y una vocación por desmantelar los controles institucionales.

Para tratar de comprender la raíz del problema, es necesario analizar los procesos internos de Nuevas Ideas, un partido que nació bajo la sombrilla de Bukele y que ha crecido en aceptación y popularidad, hasta convertirse en la mayor fuerza política en el país. Prueba de ello son las 152 alcaldías y 56 diputaciones obtenidas en los comicios del pasado 28 de febrero.

De los 84 escaños de la Asamblea Legislativa de El Salvador, 56 le pertenecen a Nuevas Ideas (10 de ellos gracias a la coalición con la Gran Alianza por la Unidad), 14 a la Alianza Republicana Nacionalista, 5 a la Gran Alianza por la Unidad, 4 al Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional, 2 al Partido de Concertación Nacional y 1 al Partido Demócrata Cristiano, Nuestro Tiempo y Vamos, respectivamente.

De los 262 Consejos Municipales de El Salvador, 152 le pertenecen a Nuevas Ideas, 35 a la Alianza Republicana Nacionalista, 27 a la Gran Alianza por la Unidad, 30 al Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional, 14 al Partido de Concertación Nacional, 3 al Partido Demócrata Cristiano y 1 a Vamos.

La ruptura que dio pie a la «alternativa»

El movimiento Nuevas Ideas surgió del conflicto entre Nayib Bukele y parte de la dirigencia del partido Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), del cual el actual mandatario salvadoreño formó parte. El descontento en la conducción del país, la falta de autocrítica y las promesas no cumplidas durante los 10 años de gobierno, decepcionaron a muchos militantes y algunos dirigentes que luego proclamaron su ruptura con la izquierda tradicional, representada por el FMLN. Un sentimiento que el mismo Bukele alentó y promovió.

La punta del iceberg fue el caso de agresión en contra de una exconcejala del FMLN y una serie de declaraciones vertidas en contra de algunos miembros de dicho partido, que llevaron al Tribunal de Ética del Instituto Político a expulsar a Bukele, en ese entonces Alcalde de San Salvador, del partido de izquierda. La decisión del organismo interno, al que le tomó 18 horas dirimir, fue anunciada el 10 de octubre de 2017.

El acta de dicha decisión consigna que «se llegó a la íntima convicción» de que Bukele promovió «prácticas que generan división interna y fomento de conductas personalistas; realizó actos difamatorios, calumniosos e injuriosos que dañan la imagen y honor de una persona miembro o militante; irrespetó los derechos humanos de las mujeres», y además, violó de forma general «la carta de principios y objetivos, estatutos, reglamentos y demás normas que rigen el partido».

​Bukele no se quedó de brazos cruzados pues sus intenciones, como lo dijeron los dirigentes del FMLN en su momento, eran electorales. Quince días después de su expulsión, Nayib anunciaba, por medio de un vídeo en redes sociales, la creación del movimiento ciudadano Nuevas Ideas. Su nombre «da la identidad que nos unirá de alguna manera, aunque con diferencias y diversidad», aseguró el Presidente de El Salvador al anunciar el surgimiento de su nuevo proyecto. A esto, Bukele agregó que dicha organización permitiría la crítica y que nadie sería expulsado por dar su opinión. «La propuesta del movimiento es sacar de donde están a los políticos de los partidos mayoritarios», afirmó sin titubeo.

​El 8 de mayo, tras una recolecta de firmas fomentada por Bukele y sus simpatizantes, se presentó ante el Tribunal Supremo Electoral (TSE) la solicitud oficial para inscribir a Nuevas Ideas como partido político. Dicho ente validó 176,076 firmas de las 200,000 presentadas. Sin embargo, el tiempo de revisión para legalizar al partido no permitió la inscripción de Bukele como candidato a la Presidencia a través de dicha organización partidaria, y el ahora mandatario estableció una alianza con Cambio Democrático (CD), un partido de centro-izquierda en el que pretendía participar en elecciones primarias y ser electo como candidato a la Presidencia.

​La personería jurídica de CD fue cancelada al no lograr en los comicios anteriores los votos necesarios para sobrevivir. Ante esto, Bukele optó por otra opción: el partido de derecha Gran Alianza por la Unidad Nacional (GANA), contradiciendo sus propias declaraciones de 2016, cuando dijo que «nunca competiría» con un partido como GANA. Este giro hacia un partido político de derecha fue duramente cuestionado, por su vinculación con el exmandatario Antonio Saca, quien actualmente guarda prisión por actos de corrupción, brindándole a Bukele los primeros señalamientos en su contra.

​El Presidente Bukele obtuvo la victoria electoral en 2019 a través de GANA, con 1,434,856 votos, es decir, el 53 % del padrón electoral salvadoreño, rompiendo con el bipartidismo que predominó en el país durante los últimos años.

Para algunos analistas, el surgimiento de Nuevas Ideas (legalizado oficialmente el 24 de agosto de 2018) obedece al cansancio que hay del sistema de partidos políticos existentes por parte de la ciudadanía; esto incluye al partido de derecha Alianza Republicana Nacionalista (ARENA) y al FMLN, que durante 30 años en el poder no lograron solucionar los principales problemas de la población salvadoreña en términos económicos y sociales.

​Juan Meléndez, Director Ejecutivo del Netherlands Institute for Multiparty Democracy (NIMD) en El Salvador, señala que Nuevas Ideas se monta en un discurso antipartidos, antipoder y pro-pueblo, que es, a todas luces, populista, y que sin duda les permitiría resultados favorables. «El Frente (FMLN) cae en una especie de ingobernabilidad y falta de liquidez tras los bloqueos de los partidos de derecha en 2016. Toda su base lo lamenta, pierde mucho apoyo popular y surge un candidato nuevo, que es parte de Nuevas Ideas, y se sube en el discurso de que hay que atacar al poderoso, que es un discurso heroico utilizado por muchos candidatos de izquierda y de derecha en América Latina; que los va a salvar, porque los que prometieron salvarlos, no pudieron hacerlo», explica Meléndez.

«El objetivo inicial es que sea una fuerza política del pueblo, para el pueblo. Su nacimiento tiene razón en la gente. La gente se acercó masivamente y se recogieron más de 200,000 firmas para su fundación; la mayoría de candidatos que se postularon vienen de esos procesos, personas que vienen de las comunidades, de luchar por algún municipio o pueblo. Ese es el objetivo principal y su nacimiento es la gente», afirma Carlos Marroquín, mejor conocido como «Sliptone», quien funge como Director de Reconstrucción de Tejido Social, una nueva instancia instaurada en el Gobierno de Bukele.

​Las palabras de Marroquín suenan como una verdadera apuesta y compromiso de Nuevas Ideas por preponderar los liderazgos en el territorio, a no ser porque la realidad de sus procesos internos para elegir a sus autoridades es otra. Las declaraciones de Marroquín podrían incluso ser incoherentes al ser él uno de los nexos entre las pandillas y el Gobierno, según varias investigaciones periodísticas.

​»Un partido político democrático, descentralizado, plural, inclusivo, sin ideologías obsoletas sino de vanguardia en la lucha por el reconocimiento de todos los derechos para todos los ciudadanos, sin exclusiones ni privilegios», reza el preámbulo de los estatutos de Nuevas Ideas, aunque para Meléndez, Director del NIMD, en realidad es un partido «atrápalo todo» en cuanto a discursos y en su forma de actuar son un partido de derecha. «Uno puede ver esto en su forma de hacer política social y en su política económica. En la forma que están gobernando. Puede distinguirse que son de una tendencia liberal ante el manejo de la economía. Por ejemplo, con la política social son bien subsidiarios, o sea que entregan a la gente dádivas no reguladas. No hay una política social formal, escrita, sino que es informal y es como más populista», explica el experto, siendo los criterios de inscripción de militantes prueba de ello.

El Artículo 28 de sus estatutos establece como requisitos para ingresar al partido el ser salvadoreño y mayor de edad, estar en pleno ejercicio de los derechos civiles y políticos, y llenar una planilla de afiliación (emitida por la Coordinación Nacional de Organización del partido). Al respecto, Meléndez señala que en Nuevas Ideas hay muy pocas cosas escritas sobre mecanismos de elección e inscripción. «Ellos se basan en la flexibilidad para ingresar al partido; esa en su principal base. Por eso atraen a muchos miembros de la sociedad civil o miembros de otros partidos, porque no les piden ningún requisito. Por ejemplo, algunos partidos piden que se pasen ciertos cursos, que tengan algún tipo de formación para poder entrar, o que estén reunidos en algún comité de base o comités territoriales», explica.

​El 17 de noviembre de 2019, a través de las redes sociales, Nuevas Ideas anunció la decisión de disolver su Asamblea de Fundadores, que tenía como Secretario General a Federico Anliker, actual Presidente de la Comisión Ejecutiva Portuaria Autónoma (CEPA), dando paso a las elecciones internas del domingo 01 de marzo de 2020, en medio de denuncias de anomalías, sinsabores
y retrasos en el proceso, eventualidades que la dirección del partido ignoró.

Los datos de las autoridades de Nuevas Ideas registraron una participación de casi 49,000 afiliados aptos para votar en dicho proceso, lo cual representa cerca del 10 % de participación, como lo destacaron algunos medios de comunicación que señalaron que hubo abstencionismo, considerando que el Presidente Bukele se jactó en una ocasión del medio millón de afiliaciones logradas en 2019.

​Lo cuestionable de la conformación de la estructura interna de Nuevas Ideas radica en la cercanía de sus miembros con el Presidente Bukele. A la fecha, algunos cargos dentro del partido aún están por definirse, sin embargo, su directiva actual ya tiene adjudicados algunos puestos, entre ellos la presidencia, obtenida por el empresario Xavier Zablah Bukele, primo del mandatario salvadoreño. «Este es un partido que está dominado por una familia; una familia que recibe financiamiento y tiene grupos de poder. Todas las decisiones se toman en esa familia, la familia Bukele, y sus primos, la gente cercana y sus amigos. Una cúpula bien cerrada con círculos. Están los que son ahora ministros, un círculo más externo, pero la familia tiene un núcleo más fuerte, quienes toman la decisión del partido», explica Meléndez.

Elecciones internas turbulentas

El 19 de julio de 2020, Nuevas Ideas realizó un nuevo proceso de elección interna para escoger a los candidatos que disputarían los curules de la Asamblea Legislativa, el Parlamento Centroamericano y las municipalidades del país en los comicios del pasado 28 de febrero. Pese a tener normativas internas de control para sus procesos, entre ellas el Instructivo para las Elecciones Primarias y el Instructivo para la Inscripción de Precandidatos a cargos de Elección Popular, se evidenció que sus propios estatutos no fueron respetados, ante la mirada cómplice de sus autoridades electorales, quienes no realizaron sanciones ante ninguna de las faltas denunciadas por los militantes del partido.

Acción Ciudadana, organización de la sociedad civil salvadoreña, emitió el informe «Internas 2020: candidaturas, poder y control» en el que se abordan los pormenores del desarrollo de los procesos internos en los partidos del país, así como los resultados finales de cada una de las contiendas. Dicha organización independiente analizó el cumplimiento de los instructivos y, en el caso de Nuevas Ideas, señala que en el reglamento para regular el proceso de las internas en este partido «no se detallan los requisitos exigibles a los candidatos y candidatas».

​En el informe también se destaca que «en el instructivo no se cita fecha de aprobación de las reglas electorales del partido, aunque, la publicación del documento se hizo el 6 de julio (2020) por medio del sitio oficial nuevasideas.com», aunque dicha página web presenta muy poca información actualizada sobre el partido político, acción descrita por Eduardo Escobar, Director Ejecutivo de Acción Ciudadana, como «poco transparente». «En primer lugar, en su sitio web tiene uno que ingresar su DUI, que no sabemos para que lo quieren, para poder visualizar la información que tienen en su plataforma. No tienen un sitio web, como el resto de partidos donde se puede explorar la información sobre sus estatutos, sobre sus reglamentos, sus noticias, temas financieros», explica Escobar.

En el instructivo para las elecciones primarias de Nuevas Ideas se estableció que las votaciones se ejecutarían bajo la modalidad «en línea» ante la situación mundial de la pandemia de Covid-19, pero la opacidad con la que se manejó la aplicación para desarrollar el proceso se prestó para las irregularidades en el mismo, causando descontento en varios de los militantes que denunciaron un posible fraude. De hecho, según el propio Consejo Nacional de Nuevas Ideas, se recibieron al menos 150 denuncias de compras de chips telefónicos con los que algunos candidatos querían registrar votos de forma ilegal. Escobar asegura que el proceso para elegir candidaturas no fue transparente. «Se solicitó información sobre el código fuente y la forma de operar de la aplicación para la votación y no se entregaron dichos datos», aseguró Escobar.

​​Arístides Monge narra como se fraguó lo que denomina «un fraude» en las elecciones internas de Nuevas Ideas. «¿Qué comenzaron a hacer? Por ejemplo, yo, Arístides Monge, me metí al sistema y validé mis datos. Con eso ellos me daban un link en donde yo podía acceder a una papeleta electrónica. Ahora, ¿qué pasó el famoso 19 de julio que fueron las internas? Cuando iba a ser la votación, y muchos querían ir a votar, salía ‘usted ya votó’, cuando en realidad no fue así. Y, ¿qué me pasó a mí, como a muchos? Cuando yo quería entrar en el link que me dieron, no podía», explica con molestia Monge.

Lo narrado por Monge argumenta una violación al Artículo 16 del Instructivo para las Elecciones Primarias, documento que prometía mecanismos de verificación al especificar que «el centro de monitoreo verificará el correcto funcionamiento de la plataforma de votación y realizará la impresión de los votos emitidos por los afiliados». A su vez, el Artículo 26 del instructivo hace referencia a que el proceso de conteo se desarrollaría de manera automática y que los resultados serían presentados hasta el final del evento para «evitar emitir resultados parciales mientras la misma continúe abierta para los afiliados». Dicha promesa no se cumplió y durante el proceso se filtró información sobre tendencias desde el Consejo Nacional de Nuevas Ideas.

​»Los candidatos que ellos querían que quedaran, vieron que no iban a quedar. Por ejemplo, acá en Ilopango, así como en Soyapango, los candidatos que la gente impulsaba, que querían que fueran al frente, con los que se iban a sentir representados en una candidatura, ya sea de alcalde o diputados, no iban a obedecer los intereses de la cúpula de Nuevas Ideas, porque es gente que los cuestionaban. Ellos querían gente manipulable», añade Monge, quien denuncia que desde la Comisión Nacional Electoral (órgano que según el Artículo 37 del Estatuto de Nuevas Ideas debe garantizar la imparcialidad y transparencia del proceso electoral) había otras intenciones, pues, al final, ocurrió lo mismo que sucede en los procesos internos de los partidos tradicionales: hacerle creer a su militancia que realmente ellos escogerían a sus representantes, cuando en realidad fueron electos los que realmente responden a los intereses de las cúpulas.

​Pero las incongruencias del proceso interno de Nuevas Ideas previo a los comicios legislativos y municipales de El Salvador van más allá del sistema utilizado para votar. Para el presente trabajo se lograron concertar declaraciones de Suecy Callejas, quien fue candidata a diputada por el departamento de San Salvador y fungió como Ministra de Cultura (2019 – 2020). «Mi experiencia (en el proceso interno) fue un poco reducida porque yo estaba trabajando como Ministra de Cultura, entonces no me involucré casi en nada de las elecciones internas. Justo en ese momento tenía muchas cosas que hacer. Quedé bastante agradecida de que la gente, a pesar de que yo no hice ningún tipo de campaña interna, me apoyara y decidiera que yo corriera en las nacionales como representante de Nuevas Ideas», aseguró la ahora diputada electa.

​Ante dichas afirmaciones, se pudo haber incurrido en la violación de la Constitución Política de El Salvador, que especifica en su Articulo 218 que «los funcionarios y empleados públicos están al servicio del Estado y no de una fracción política determinada. No podrán prevalerse de sus cargos para hacer política partidista. El que lo haga, será sancionado de conformidad con la ley». Callejas afirmó que se mantuvo en el cargo de Ministra de Cultura siendo a su vez candidata del partido Nuevas Ideas.

​Por otra parte, la participación de las mujeres en dicho proceso interno fue débil, según afirma el informe de Acción Ciudadana. En el proceso se inscribieron 85 precandidatas a diputadas propietarias, frente a 334 hombres que deseaban el mismo puesto en la Asamblea Legislativa. En total, 21 mujeres y 63 hombres fueron electos, siendo las féminas el 25 % de las candidaturas oficiales a diputaciones propietarias por parte de Nuevas Ideas. «De las mujeres no hay participación; no tan masiva como se esperaría», señala Meléndez, Director del NIMD.

​Meléndez también explica que de forma general, lo ocurrido en el proceso interno de Nuevas Ideas, previo a los comicios salvadoreños del 28 de febrero, es un ejemplo de que dicho partido «tiene muy pocos niveles democráticos de representación interna y eso, después, se va a expresar a nivel externo, en el Gobierno, porque la gente que se inscribe al partido no sabe en calidad de qué».

​»Lo más grave que se dio en la elección final fue que se determina que hubo jóvenes que hicieron todo el proceso de comprar chips y emitir votos para un mismo candidato o candidata y, finalmente, tiene mucho que ver el nivel de reconocimiento territorial, y el que lo tiene es el que tiene más dinero para andar en la calle hablando con la gente, el que tiene más financiamiento, y si eso no está bien regulado va a ser poco democrático, porque el financiamiento debe ser equi
tativo para todos los candidatos y candidatas», concluye el experto del NIMD.

Por su parte, Escobar, de Acción Ciudadana, explica que al momento de solicitar la información del financiamiento dentro de Nuevas Ideas, la respuesta de la organización partidaria es «que se trata de información confidencial». Tras dos años consecutivos de negación, la organización se vio en la obligación de recurrir a las instituciones del Estado. «Eso nos llevó a demandarlos ante el TSE, por no entregar información. Tampoco nos entregaron información sobre sus elecciones internas; tuvimos que adquirirla de publicaciones que el partido hacia», concluye de forma contunden Escobar.

El trabajo del Presidente para un partido al que «no pertenece»

El descontento hacia los partidos políticos tradicionales y la fuerte campaña que se enfocó en la figura de Nayib Bukele, cuando se trataba de elegir a diputados y alcaldes, fueron factores determinantes para lograr el triunfo de Nuevas Ideas. «Vota por la ‘N’ de Nayib Bukele», fue el eslogan utilizado en radios, canales de televisión, periódicos, vallas publicitarias y redes sociales, a pesar de que el mandatario salvadoreño  ha declarado que «no es miembro de dicho partido», una realidad que poco a poco construye a un nuevo caudillo en pleno 2021, según políticos salvadoreños.

​El tercer monitoreo de propaganda realizado por Acción Ciudadana reveló que Nuevas Ideas fue el partido que más dinero invirtió en publicidad durante la campaña electoral. De los 14,7 millones de dólares gastados por todos los partidos, Nuevas Ideas destinó 8,7 millones de dólares para su publicidad, es decir, que la institución partidaria generó el 71 % de los gastos registrados por la organización de sociedad civil en su informe. Esto es cuestionado por analistas y entidades independientes que señalan que se trata de un partido nuevo, que no poseía deuda política (fondos públicos de acuerdo a la elección anterior), situación que empeora ante la falta de rendición de cuentas, acción obligatoria según la Ley de Partidos Políticos de El Salvador.

​La propaganda y el llamado del Presidente Bukele surtieron efecto. El escrutinio final del TSE consigna que Nuevas Ideas logró la mayoría calificada dentro de la Asamblea Nacional, con un total de 56 escaños (10 de ellos gracias a la coalición con la Gran Alianza Por la Unidad), un hecho que permitirá legislaciones clave en los próximos años.

«Es una gran responsabilidad. Estamos agradecidos. Sabemos que el partido votó por nosotros debido a que quieren brindarle la gobernabilidad al Presidente Bukele, para que pueda ejecutar todos los proyectos del Plan Cuscatlán. Y también sabemos que han confiado en nosotros porque están hartos de la corrupción y de las irregularidades de la Asamblea Legislativa y las alcaldías», dijo Suecy Callejas, diputada electa de Nuevas Ideas por San Salvador y exfuncionaria del Gobierno de Bukele.

​El escenario que se prevé, dado los resultados del 28 de febrero, preocupa a diferentes sectores de la sociedad, ante la inminente concentración de poder del partido Nuevas Ideas y la falta de contrapesos. Saúl Baños, Director Ejecutivo de la Fundación de Estudios para la Aplicación de Derechos (FESPAD), señala que «la Asamblea Legislativa, así como está compuesta, con esa correlación de mayoría de sus diputados, prácticamente estaría cooptando las elecciones de funcionarios de cargos de segundo grado. Acabamos de iniciar en el país el proceso de elección de una cuota de los 15 magistrados de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) y van a haber cambios en algunas salas; posiblemente en la Sala de lo Constitucional, y podría establecerse una concentración de poder», indica Baños.

​Con la conformación lograda tras las elecciones, Nuevas Ideas tiene la llave para abrir diferentes candados. Por ejemplo, la mayoría simple (la mitad más uno: 43 diputados) permite, entre otras cosas:

​Decretar, interpretar auténticamente y reformar leyes secundarias

  1. Decretar impuestos, tasas y contribuciones sobre bienes, servicios e ingresos
  2. Decretar el presupuesto del Estado
  3. Elegir al Presidente y los Magistrados de la Corte de Cuentas de la República
  4. Aprobar concesiones del Estado para la explotación de muelles, ferrocarriles, canales y otras obras de uso público
  5. Nombrar comisiones especiales para investigar asuntos de interés nacional
  6. Interpelar a Ministros y Presidentes de Autónomas

​A su vez, la mayoría calificada (dos tercios: 56 diputados) permite, entre otras cosas:

  1. Aprobar préstamos contraídos por el Ejecutivo
  2. Declarar la incapacidad física o mental del Presidente, Vicepresidente y funcionarios electos por la Asamblea Legislativa
  3. Elegir al Presidente y los Magistrados de la Corte Suprema de Justicia, al Fiscal General de la República, al Procurador General de la República, al Procurador para la Defensa de los Derechos Humanos y al Consejo Nacional de la Judicatura
  4. Suspender y restablecer las garantías constitucionales de acuerdo al Artículo 29 de la Constitución
  5. Decretar guerra o calamidad pública en caso de invasión y de préstamos forzosos
  6. Ratificar proyectos vetados por el Presidente de la República

David Morales, quien fuera Procurador de Derechos Humanos y abogado de las víctimas de El Mozote, masacre ocurrida en diciembre de 1981 (en donde fueron exterminados más de 1,000 campesinos, entre niños, niñas, mujeres y adultos mayores), asegura que en el país se busca consolidar un proyecto antidemocrático, siendo Nuevas Ideas parte de ello. «Hay evidentemente un interés por ir consolidando un proyecto de acumulación de poder en torno a la figura del Presidente, quien está utilizando como una de sus herramientas prioritarias el auge del militarismo que estuvo muy presente en los Gobiernos anteriores, pero que está siendo, ahora, exacerbado hasta dar un rol en las políticas públicas que no son de defensa nacional, que no son propias del mandato constitucional de la Fuerza Armada. Dar ese protagonismo y ese rol político-social, contraviene evidentemente la Constitución y el espíritu de los acuerdos de paz», afirma el abogado.

​Esta concentración de poder es un síntoma que en la región centroamericana se comparte. «Yo compararía, no en su origen, sino en la forma que está haciendo gobierno, al Frente Sandinista con Nuevas Ideas, porque también quieren todo el poder. Quiere la Asamblea, quiere desmantelar de alguna manera al Tribunal Supremo Electoral (TSE), a la Corte, a la Fiscalía. Es lo que tiene el Frente Sandinista: todo en su poder. Es lo que quiere hacer Nuevas Ideas. El mismo renglón. Incluso desaparecer a la oposición», concluye Meléndez, Director Ejecutivo del NIMD en El Salvador.

Aunque el mandatario salvadoreño se ha desligado de Nuevas Ideas, declarando incluso que «no le pertenece», el uso de su imagen es evidente. A ello se suma la poca transparencia en los procesos internos para elegir a los representantes y candidatos de dicho partido, y la imposición de personalidades afines a los intereses de una cúpula, características natas de sistemas internos antidemocráticos.

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