“Acá nos están exterminando”, el clamor de Thelma Montenegro

“Estamos sometidos o condenados a un aislamiento social”, así resume Thelma Montenegro, “el calvario” al que ha sido sometida su familia por distinguirse como opositores al régimen durante las protestas sociales, que “desencadenó el odio en los adeptos” al régimen; el cual ha sido traducido en el crimen de cuatro de sus miembros y el arresto arbitrario de otros dos.

“Acá nos están exterminando, simple y sencillamente por pensar diferente, por exigir justicia, por decir la verdad”, clamó Montenegro, quien advirtió que pese a la persecución en contra de su familia “no vamos a callar, por nuestros difuntos no vamos a callar”.

Montenegro estimó, que la situación que padecen también representa el calvario de otras familias campesinas, pues estimó que unos 100 campesinos han sido asesinados durante la crisis sociopolítica que padece el país y que muchos de ellos no han sido registrados.

“A los campesinos nos están asesinando a diario”, sostuvo Montenegro durante un conversatorio previo al 46 período de sesiones del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidos, promovido por varias organizaciones de la sociedad civil.

Montenegro pidió a la comunidad internacional y a las Naciones Unidas que vuelvan la mirada hacia Nicaragua y vigilen de cerca lo que suceda este año en el país.

En 2018, la familia se integró a las protestas cívicas en las que afirmó asumieron un rol de liderazgos en las marchas, los tranques y otras acciones de protesta cívica, esto “desencadenó el odio,  la persecución, la crueldad de los adeptos al partido de gobierno,  de las fuerzas militares al servicio del gobierno (…) la Policía, el Ejército y paramilitares”.

Asesinato atroz

Como resultado de ello, “tenemos cuatro asesinados”, y explicó que la primer víctima fue su hermano Oliver, “atrozmente asesinado” por un grupo de entre 15 a 20 sujetos “fuertemente armados”, vestidos de policías, así como de civiles armados.  El crimen aseguró, fue ejecutado “ a vista y paciencia” de la comunidad.

“El cuerpo de mi hermano quedó destrozado, desfigurado, nosotros pudimos enterrar únicamente parte de su cuerpo, en medio de una crueldad, en medio de la vigilancia de estas fuerzas de Policía y de paramilitares que no querían que nosotros pudiésemos hacer nuestro derecho de recoger los restos de mi hermano y darle cristiana sepultura”, expuso.

Mencionó Montenegro, que seis meses después fue asesinado su hermano Edgard Montenegro, quien durante toda su vida destacó como un líder opositor. Tras el crimen de Oliver, Edgard buscó refugio en Honduras y se llevó consigo a varios miembros de la familia. “Pero fue hasta este lugar de Honduras, en una comunidad de nombre Trojes donde lo alcanzó la mano asesina rojinegra”, relató Montenegro. Fue asesinado junto a su hijo Yalmer, en junio de 2019.

Y según manifestó, gracias al apoyo de la iglesia católica lograron repatriar los cuerpos de las víctimas y sepultarlos en medio del hostigamiento y de represión, pues “tuvimos que esperar tres noches para recibir los cuerpos porque no los dejaban pasar por las fronteras. Ni muertos los querían dejar entrar a su patria”, relató.

“Creíamos, quizás que ya asesinado el máximo líder opositor en nuestra familia, nosotros decimos quizás no nos van a seguir asesinando, pero no, no llegó hasta ahí la crueldad (…) dos meses más tarde, el 27 de agosto de 2019, le tocó a mi esposo Francisco Luis Blandón Herrera, otro campesino, productor, fue asesinado de seis balazos por un motorizado y también fue en la vía pública”, expuso.

De acuerdo a Montenegro, el autor del crimen de su esposo, después de dispararla retornó a la delegación policial de su localidad.

En el caso de su esposo, Montenegro señaló que “ya no pude velarlo, enterrarlo, llorarlo (…) no pudimos con mi hija llorarlo y poderlo despedir, el cuerpo de mi esposo fue arrebatado y fue llevado a un lugar donde ellos, el partido rojinegro, la Policía los adeptos a ese partido hacen sus rituales políticos”. En respuesta ella y su hija fueron agredidas.

El asesinato estuvo seguido de robo de vehículos y de propiedades. La motocicleta en que se movilizaba fue robada y no se le ha permitido hacer reclamo, igual una camioneta y posterior fue vista en poder de soldados del Ejército, denunció Montenegro.

Los uniformados llegaron a su hogar a saquear hasta las herramientas de trabajo que poseían, por lo que concluye que “es un odio visceral” en contra de su familia, “por ser opositores, un odio político”.

El hostigamiento es constante a las tierras de su propiedad, distantes a 200 kilómetros de Managua,  donde ingresan de forma arbitraria y de manera violenta pese a que sus padres son adultos mayores con enfermedades crónicas; “que solo Dios sabe como han logrado sobrevivir a tanta tragedia, sin embargo, ellos llegan les tumban las puertas (…) llegan se burlan de nuestros muertos”.

A esto agregó, el encarcelamiento de dos miembros de la familia, dos jóvenes de 20 y 24 años, hijos de Oliver Montenegro, asesinado, uno de ellos purga una condena de 10 años, por un delito que no cometió y el otro “para capturarlo a él hicieron una balacera”, y actualmente en proceso, donde los mismos policías aparecen como víctimas. Son los mismos, dice que han llegado a tumbarles las puertas por el hecho de ser opositores.

Represalia por disentir con el régimen

La represión es tal que por ser opositores no tienen derecho a los servicios de salud, lo que se agravó con la pandemia de COVID-19.

“Todo este calvario que estamos viviendo nos ha dejado serias secuelas, tenemos niños con trastornos emocionales, tenemos jóvenes con necesidades de atención mental, tenemos muchos padecimientos”, dijo Montenegro, tras referir: “Nosotros estamos sometidos o condenados a un aislamiento social, las personas, nuestras amistades, nuestros vecinos son amenazados cuando se acercan a darnos su solidaridad, su ayuda”.

Y un ejemplo de ellos, fue que con los desastres provocados por los huracanes Eta y Iota en el país, sus cultivos resultaron afectados por los deslaves, “también se me ha negado el derecho de poder ser tomada en cuenta en los registros de personas afectadas”.

Las medidas que hemos tomado es tratar de salvaguardarnos pero manteniendo la denuncia.

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