A pocos metros de su tierra, 56 nicaragüenses están en la frontera norte impedidos de regresar con sus familiares

Pese a las gestiones que realiza la Organización Internacional de las Migraciones (OIM), 56 nicaragüenses  permanecen a la intemperie al otro lado de la frontera norte, sobre el puente del  Guasaule, en territorio hondureño, ante la negativa del régimen Ortega Murillo de autorizar su ingreso.

Se trata de 56 nicaragüenses de un grupo de 91, que estuvo varado en La Unión, El Salvador durante 27 días, pero con un salvoconducto lograron pasar a Honduras  para acercarse hasta la frontera con Nicaragua.

Sin embargo, cuando llegaron al medio día de este sábado a tan solo metros de distancia de su tierra, las autoridades migratorias de Nicaragua les negaron el acceso a su propio país.

En el grupo hay mujeres y hombres que trabajaban en los departamentos de La Unión, San Miguel y Usulután y que ante a la emergencia por el COVID-19 se quedaron sin empleo y decidieron regresar con los suyos.

Temerosos que negativa sea definitiva

Uno de ellos manifestó su temor de que si los medios de comunicación publican su situación con críticas al régimen, este endurezca su situación y les niegue definitivamente el acceso.

“No tenemos ninguna repuesta de nadie fijese, pero nosotros no queremos decir nada, por que usted sabe como está el gobierno y no queremos que lo mal interprete y sea peor la entrada a nuestro país”, señaló uno de los nacionales.

Según manifestó el nicaragüense, la OIM desde El Salvador así como la delegación en Nicaragua les ha apoyado “incondicionalmente” con alimentos, pero necesitan resolver otro tipo de necesidades.

En La Unión, aun quedaron 35 nicaragüenses a espera del salvoconducto hondureño y según trascendió allí la municipalidad de La Unión y la OIM brindaron apoyo al grupo durante los días que permanecieron en ese municipio.

De acuerdo a la explicación del informante muchos de ellos llevan más de tres meses de haber dejado sus hogares en Nicaragua.

 La OIM de El Salvador publicó desde el 15 de abril en su cuenta de Twitter “Estamos respondiendo a la emergente situación de vulnerabilidad de un grupo de personas de nacionalidad nicaragüense que desean regresar a su país de origen, con el fin de asegurar que su retorno sea digno, seguro y voluntario”.

Un grupo de nicaragüenses durmieron la noche del sábado en el puente del Guasaule ante la negativa del régimen de permitirles el pase en la frontera. FOTOGRAFÍA: CORTESÍA

Segundo caso

Oficialmente el régimen no ha reportado el cierre de las fronteras. Y este sería el segundo caso al que le niega el ingreso a un grupo de nacionales que intenta retornar a sus hogares. El primero fue a un grupo de nacionales que  pretendía retornar de la Islas de Gran Caimán donde el gobierno les facilitaría dos vuelos, pero les informaron que estaba cerrado el acceso.

“Negar el ingreso a los nicaragüenses varados en El Salvador, Honduras y Gran Caimán es inconstitucional, inhumano, atípico y hasta criminal. Todos los gobiernos han rescatado a los suyos menos los ORMU”, expresó desde su cuenta de Twitter el integrante de la Alianza Cívica, José Pallais.

El pasado 15 de abril, la Alta Comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet urgió a los estados a “abrir las fronteras a sus propios ciudadanos que se encuentran varados en el extranjero”.

“En virtud del derecho internacional, toda persona tiene derecho a regresar a su país de origen, incluso durante una pandemia”, afirmó la Alta Comisionada en un comunicado. Tras señalar que al no permitirles el ingreso “les colocan en situaciones de extrema vulnerabilidad, en particular durante la actual pandemia del COVID-19”.

“Me aflige ver que la pandemia de la COVID-19 está causando estigmatización y discriminación, tanto entre estados como dentro de ellos, en muchas regiones del mundo”, lamentó Bachelet.

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