Tipos de armas utilizadas para reprimir coinciden con armamento propiedad del Ejército, dice mayor en retiro Roberto Samcam


Una buena parte del tipo de armamento que fue utilizado para reprimir a la población por fuerzas regulares o irregulares del régimen a partir de abril de 2018 a la fecha, sobre todo en la llamada operación limpieza, coincide con armas que poseen unidades del Ejército de Nicaragua, asegura el mayor en retiro Roberto Samcam.

En un escrito titulado “se les cayó la careta”, Samcam refuta las aseveraciones vertidas la semana pasada por el jefe del Ejército, Julio César Avilés, de que esa institución es víctima de una “campaña brutal”.

Samcam afirma que el lanzagranadas M-79 es armamento orgánico del Comando de Operaciones Especiales (COE), El lanzacohetes RPG – 7 es armamento orgánico de las tropas de infantería del Ejército. El M – 24 SWS, fusil de francotirador, es arma de entrenamiento de los francotiradores del COE dejado por los instructores norteamericanos. La ametralladora PKM y la RPK son armamento orgánico de las tropas de infantería del Ejército. El fusil de francotirador Dragunov es armamento orgánico del COE. Los fusiles M – 16 y fusiles FAL, remanentes de la guerra de los años 80’s, estaban bajo resguardo del Ejército.

 “De todo este armamento, solamente los fusiles Dragunov las poseen en cantidades muchos menores, que no pasan de 10 o 15, las Tropas Especiales de la Policía, TAPIR, que por sus funciones y misiones no poseen ningún tipo de armamento propio de las tropas de infantería (RPG-7, PKM, RPK, M-79)”, sostiene Samcam en su escrito.

En un informe emitido en noviembre de 2018, Brian Castner, asesor sénior y experto en armas y municiones del equipo de crisis de Amnistía Internacional (AI), mencionó los fusiles Dragunov usados por francotiradores ametralladoras y lanzagranadas, cuyo uso contra manifestantes no es legítimo.

El experto refirió en ese informe, que “con el paso del tiempo, en las semanas siguientes (de la represión) vimos que la Policía Nacional estaba fuertemente armada, tanto con sus propios rifles tipo AK, como (con) rifles de francotirador, incluyendo Dragunov, de Rusia; M24 Remington, de Estados Unidos, y rifles FNSPR, de Bélgica, así como ametralladoras RPK y PKM, vimos varios lanzagranadas tipo PG-7”.

En febrero del 2019, un informe de Bellingcat, sitio especializado en la verificación de hechos identificó cinco tipos de armas usadas entre el 13 y 17 de julio del 2018, período que correspondió al ataque contra los estudiantes atrincherados en la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN-Managua) y refugiados en la Iglesia Divina Misericordia, y la llamada operación limpieza de Masaya.

Las armas usadas, según Bellingcat, fueron escopetas lanzagranadas M79, ametralladoras PKM, rifles AK, pistolas automáticas y al menos seis tipos de fusiles de largo alcance, según la investigación de Bellingcat y el análisis de las fotos y videos que circularon en ese período en las redes sociales y sitios web.

Entre las armas identificadas están: Fusil Remington 700/M24SWS. Remington 700 es el nombre civil del arma, y la versión militar se llama M24SWS, M16A1 fusil de asalto, Fusil AK con cargador de tambor estilo soviético, posiblemente ruso o rumano, con capacidad de 75 balas, MPi-KMS-72, Galil ARM, M16A1, AK con culata, PSL, M79 lanza granadas, Dragunov SVD, ametralladora tipo PK .

De dónde salieron las armas

Esto lleva a Samcam a preguntar: “¿Cómo aparecieron tantas armas en manos de un grupo creado al margen de la ley? O es que Avilés quiere hacernos creer ¿que las operaciones limpieza las ejecutaron los antimotines de la Dirección de Operaciones Especiales de la Policía?”.

 “¿Cómo es posible que aparezcan cientos de escopetas Mossberg 500, calibre 12, en manos de “civiles”? y Avilés pretenda desentenderse de esto cuando abundan las pruebas gráficas recopiladas durante todo este tiempo, cuestionó Samcam, que son cientos de escopetas pertenecían a las empresas de vigilancia   cuyos dueños están vinculados a dirigentes activos del orteguismo.

Igual Avilés no acepta el término de “paramilitares”, pero Samcam recuerda que “para ejecutar la Operación Limpieza en el mes de julio del año pasado se organizó un grupo o fuerza paramilitar” y a su criterio “jamás podría haberse organizado un grupo de estas dimensiones sin el apoyo y el consentimiento del Ejército”.

Para su inacción ante la represión, Avilés se ampara en el argumento de que el Ejército es una institución no deliberante. “Creo que a como a nosotros nos mandata la Constitución que dice que no debemos ser deliberantes, la deliberación no debe ser solo en términos políticos, la deliberación nuestra también nosotros la interpretamos que no debemos invadir, verdad, aspectos que no nos corresponde ni mandata la ley”, dijo en esa ocasión Avilés.

 La Constitución Política nicaragüense establece en su Artículo 95 que “no pueden existir más cuerpos armados en el territorio nacional que los establecidos en la Constitución, ni grados militares que los establecidos por la ley”.

Llama a Avilés mentiroso

Esto le lleva a Samcam a referir que “Avilés miente descaradamente y trata de engañar a la ciudadanía, confundiendo a conveniencia la lealtad constitucional que el Ejército le debe al Soberano, con la sumisión al caudillo; pretende culpar a otros de su propia ignominia y cobardía, por no haber frenado la matanza hecha a la juventud nicaragüense”.

  Samcam considera además que Avilés “reafirma su propio fanatismo político al alinearse a un régimen proscrito internacionalmente por los crímenes cometidos, en una regresión histórica gravísima, que convierte prácticamente a la institución castrense en la guardia pretoriana de Daniel Ortega”. 

Esto le lleva a Samcam a referir que “Avilés miente descaradamente y trata de engañar a la ciudadanía, confundiendo a conveniencia la lealtad constitucional que el Ejército le debe al Soberano, con la sumisión al caudillo; pretende culpar a otros de su propia ignominia y cobardía, por no haber frenado la matanza hecha a la juventud nicaragüense”.

  Samcam considera además que Avilés “reafirma su propio fanatismo político al alinearse a un régimen proscrito internacionalmente por los crímenes cometidos, en una regresión histórica gravísima, que convierte prácticamente a la institución castrense en la guardia pretoriana de Daniel Ortega”. 

El exmilitar desarrolló una política de cero prisioneros en el campo, una política que negaba que hubiera grupos armados con motivaciones políticas en el país y bajo la cual se eliminaron sin contemplaciones más de 100 campesinos, entre alzados en armas, familiares y sospechosos de colaborar con estos.

Suicidio político e institucional

Para el mayor en retiro existen muchas teorías sobre  “el suicidio político e institucional” del que hizo gala Avilés en su comparecencia, una de ellas esté relacionada con  la aplicación de la Magnitsky Global Act al General en retiro Óscar Mojica, que esta “se convierta en sanciones”  para altos oficiales del Ejército o a él mismo; menciona como otra teoría que Daniel Ortega quiere seguridad de que el Ejército no está en encerronas con la Embajada de Estados Unidos en Managua,  personeros del gran capital y otros elementos y quiere asegurarse de que al menos por este lado no habrán sorpresas.

Así como que “Ortega se prepara para su propia versión de ‘Guerra Prolongada’ (no popular) en contra del ‘Imperialismo Norteamericano’, con el objetivo de resistir las sanciones estadounidenses, europeas y de la OEA, a la espera de eventos externos que le permitan continuar con vida hasta el 2021 y para ello quiere garantizarse el acompañamiento del Ejército en esta aventura suicida”.