Paulo Abrao: Nicaragua vive un estado policíaco de vigilancia, de intimidación y persecución a opositores

 “El monitoreo de la Comisión Interamericana nos hace concluir que Nicaragua vive un estado policíaco de vigilancia, de estado de intimidación, de persecución a la oposición y también  a personas percibidas como adversarias del gobierno”, aseguró el secretario ejecutivo de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), Paulo Abrao.

La opinión de Abrao fue ofrecida durante una audiencia ante la Corte Interameriana de Derechos Humanos (Corte IDH), donde fue abordada la situación de derechos humanos de los miskitos en el Caribe Norte.

Y al comparar la falta de medidas urgentes para frenar la violencia que sufren los indígenas miskitos, Abrao sacó a colación la falta de justicia a las víctimas de las violaciones de derechos humanos tras las protestas de abril de 2018.

“La experiencia más reciente donde no hay investigaciones y también no hay sanciones a los responsables de los fallecidos en el contexto de las protestas, informan para la Comisión Interamericana un grave cuadro de ausencia de independencia judicial en el país, la paz se alcanza partiendo con efectiva justicia y reparación a las víctimas”, aseguró Abrao.

Recordó el secretario ejecutivo de la CIDH, que hasta diciembre de 2018 la CIDH mantuvo presencia en Nicaragua, también verificó en el terreno lo que ocurría en el país en mayo de ese año y ha mantenido el monitoreo de lo que ocurre desde la sede en Washington.

A esto le agregó que la situación de violencia sufrida en Nicaragua también fue objeto de análisis a través de un grupo de expertos internacionales que emitió un informe sobre estos graves hechos.  

Seguimiento a recomendaciones

Y el objetivo del monitoreo desde Washington es dar seguimiento a las recomendaciones que sobre derechos humanos que hizo la Comisión al Estado de Nicaragua, entre ellas referente a las personas se encuentra en situación de riesgo.

A la fecha la CIDH ha otorgado más de ochenta medidas cautelares para Nicaragua desde 2018  y ha continuado registrando la situación de persecución, de represión “así como el cierre de los espacios democráticos que caracteriza la crisis de derechos humanos  que vive el país”.

Al concluir una visita de cuatro días a Nicaragua en mayo de 2018, la CIDH hizo quince recomendaciones al Estado de Nicaragua, entre ellas el cese de la represión gubernamental contra manifestantes y detenciones arbitrarias a quienes participan en las protestas, que aún no son cumplidas.

Según dijo Abrao a causa de la represión hay ciertos grupos que han resultado más afectado y mencionó los estudiantes, líderes sociales, religiosos y periodistas, así como grupos de especial vulnerabilidad, o también aquellos integrantes de grupos con discriminación histórica.

  • Shirlene

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