Turbas orteguistas roban, golpean y amenazan, dentro de misa de cuerpo presente de padre Ernesto Cadenal

Mucho antes que ingresara el féretro con los restos mortales del sacerdote y poeta Ernesto Cardenal para la celebración de la misa de cuerpo presente, los grupos de choque del orteguismo habían copado casi toda la Catedral de Managua.

Identificados con pañoletas rojo y negro en el cuello, algunos de ellos adujeron a los periodistas que llegaban a rendirle homenaje al poeta fallecido, porque reconocían en él un revolucionario.

Al ingresar el ataúd con los restos mortles empezaron a gritar dentro del templo católico y hasta hubo más de uno que le llamó “traidor” al fallecido. Amenazaron, golpearon y robaron dentro del templo y a la hora de la misa.

La inseguridad alcanzó niveles tales que a Benjamin Aguilar que acudió a despedir al poeta, fue golpeado según dijo, por unos cincuenta hombres que le arrebataron sus pertenencias entre ellos una computadora.

Entre sus víctimas también estuvieron los periodistas: les robaron una cámara a uno de los corresponsales extranjeros y golpearon a varios periodistas independientes, entre ellos Leonor Álvarez, Hans Lawrence y David Quintana, los dos últimos debido a la golpiza propinada debieron ser conducidos a un hospital capitalino.

Y cuando el féretro retornaba a la funeraria, aún en los predios de la Catedral uno de los que vociferaban gritó: “eso es lo que quieren hijos de puta (…) no van a poder nunca mientras existan sandinistas en Nicaragua”. Estos mismos solo segundos antes gritaban: “¡Queremos la paz!”, al tiempo que acusaban a los acompañantes de la familia del fallecido de “vendidos”.

No importó presencia del Nuncio

Este martes es el segundo día de duelo nacional decretado por el régimen Ortega Murillo por la muerte del sacerdote, pero a las turbas no las contuvo ni la presencia del cardenal Leopoldo Brenes y el Nuncio Waldemar Stanislaw Sommertag, que presidían la misa de cuerpo presente.

El irrespeto llegó a los extremos cuando la homilía a cargo de monseñor Rolando Álvarez fue interrumpida por los gritos de las turbas orteguistas que se confundían con los de los familiares y amigos del poeta que exigían respeto a su memoria.

Mientras desde el Estadio de béisbol vecino a la Catedral, los policías antimotines trasladados en dos buses, que permanecían parqueados en el lugar, estaban de espectadores.

Álvarez destacó que a dos siglos de independencia que se cumplen el próximo año: “Nicaragua necesita imperiosamente pasar a un nivel superior y desanclarse del pasado sin desmemorizarse porque la memoria nos hace volver a los orígenes;  la sociedad nicaragüense mediante a una concertación patriótica de largo aliento necesita crear un estado moderno funcional plural, democrático e institucional sujeto a la supremacía de la ley; al servicio de la persona y a los intereses general de la sociedad y capaz de promover y garantizar la convivencia y la paz social mínima”.

A su vez, crear un proyecto integral de nación “que ofrezca a sus ciudadanos la posibilidad de vivir en dignidad, en paz, libertad, justicia, seguridad, democracia, y desarrollo humano equitativo y sostenible” .

“El pueblo sin exclusión necesita trabajar en la construcción de pilares fundamentales producto de un consenso nacional, que sean sostenibles en el tiempo y en el espacio para la transformación fundamental de Nicaragua, partiendo de premisas compartidas y de un núcleo esencial de valores,principios y propuestas en los cuales coincidamos plenamente en la búsqueda del bien común”, sostuvo Álvarez.  

Indignación por irrespeto

“Siento mucha indignación por lo ocurrido hoy en la Catedral de Managua en las exequias del padre Ernesto Cardenal. Irrespeto total. De nuevo las turbas de la dictadura muestran su fanatismo y su violencia. Mi solidaridad con personas y periodistas agredidos. ¡Basta de irracionalidad!”, demandó desde su cuenta de Twitter el obispo auxiliar de Managua, monseñor Silvio Báez.

La poeta Gioconda Belli también reaccionó indignada por lo que ocurría en el interior del templo católico.

“Estoy asombrada y asqueada con esta falta de respeto con el padre Cardenal de este gobierno, que manda a turbas de gente a gritar sus consignas y a irrespetar este momento de duelo de todos los que realmente amábamos a este sacerdote  poeta”, dijo Belli.

Para Azahálea solís, lo ocurrido mientras se realizaban las exequias: “es una ofensa a Ernesto Cardenal. Rosario Murillo odiaba a Ernesto Cardenal y hasta el último momento de su paso aquí en la tierra está demostrando el odio que le tiene a Ernesto Cardenal. A eso es lo que vino a mandar a estas huestes, a estos sicarios, porque ellos eso es lo que tienen sicarios”.

La defensora de Derechos Humanos Vilma Núñez, lo calificó no solo como “falta de respeto”, sino también como  de “cinismo”. Tras recordar que Cardenal fue irrespetado y violentado en vida por parte del régimen porque tuvo la entereza de encararlos “no por casualidad el padre llamó la revolución traicionada”.

Concluida la ceremonia religiosa y cuando aún las turbas orteguistas permanecían en el interior del templo gritando consignas alusivas al régimen o persiguiendo a los asistentes,  el sacerdote José Luis Montoya quien participó en la misma destacó el irrespeto al templo y a quienes presidían la Eucaristía.

“Esta es la civilización nueva que queremos construir, tenemos graves problemas y dificultades, porque no hay una buena cultura desde el sistema educativo no funciona en el país, por eso es muy importante la cultura la formación cultural”, aseguró Montoya.

La Alianza Cívica a través de un comunicado condenó estos hechos. “Una vez más el régimen demostró su lado represor y desalmado”, destaca la Alianza Cívica en su comunicado.

Tras señalar: “en Nicaragua nada está normal. La ciudadanía no tiene derecho a enterrar a sus muertos. Los periodistas no pueden informar”

“El gobierno de Daniel Ortega debe investigar estos ataques, promover la libertad de expresión y evitar más agresiones contra quienes se reúnen pacíficamente”, demandó por su parte Amnistía Internacional a través de las redes sociales.
 


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