Tatuar a las víctimas es un acto de violencia y es un mensaje de intimidación al resto de la población

Tatuar a las víctimas es un acto de violencia y es un mensaje de intimidación al resto de la población

Una mujer, un joven y un adolescente secuestrados en diferentes momentos, han sido marcados con las siglas del nombre del partido oficialista FSLN.

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Una mujer, un joven y un adolescente secuestrados en diferentes momentos, han sido marcados con las siglas del nombre del partido oficialista FSLN.

El propósito es enviar un mensaje de amenaza e intimidación al resto de la población, coinciden especialistas.

La especialista en atención a víctimas de violencia, Martha Munguía, señala que estos hechos son parte de la violencia a la que es sometida la sociedad como parte de la represión.

“Las marcan para señalarlos porque es como un sistema que ha ido siendo más selectivo, pero en realidad es para mandar un mensaje a toda la población”, sostuvo Munguía.

“Lo que cambian son los patrones de criminalizar a la gente, de perseguirla, de violarle sus derechos humanos”, expresó Munguía.

Al menos tres casos conocidos

Hace unos meses una joven mujer sufrió abusos sexuales y tentativa de violación y marcada en uno de los brazos, tras ser secuestrada. Por temor prefirió no hacer una denuncia pública, aunque lo hizo ante la Comisión Permanente de Derechos Humanos (CPDH).

En agosto del año pasado, un adolescente fue secuestrado por policías en el Distrito Cinco, donde lo interrogaron y luego le marcaron el brazo con una jeringa.

El recién pasado 16 de junio, Leonardo Rivas, de 23 años denunció secuestro, golpizas y abusos, incluido violencia sexual sufrido por parte de paramilitares que por siete días lo mantuvieron secuestrado. Rivas también fue marcado en la espalda.

El asesor legal de la CPDH, Pablo Cuevas, que documentó dos de los tres casos, dijo que en los tres casos conocidos hasta ahora, hay coincidencias.

Acción horrenda

Para Cuevas la intención de marcar a las víctimas “es sembrar el terror en su máxima expresión”.

“Es una acción horrenda (…) ellos están mandando un mensaje a las personas que piensan diferentes”, expresó Cuevas.

Munguía estimó, que en el caso de los abusos sexuales “ya es un patrón de tortura”, y son considerados delitos graves.

Recordó Munguía, que también hay casos de abusos y violaciones mientras las victimas permanecieron encarcelados.

Ante la impunidad de estos hechos la violencia tiende a incrementarse, advirtió Munguía. Sobre todo,dijo, porque quienes deben proteger a la población, como son las autoridades, son las que les violentan los derechos humanos.


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