Obispo auxiliar de Managua: «yo no he pedido salir… he sido llamado»


Con la promesa de no abandonar al pueblo de Dios en Nicaragua, el obispo auxiliar de Managua, monseñor Silvio Báez, anunció su partida a Roma «por un tiempo».

«Esta decisión que yo abandone Nicaragua es responsabilidad del Papa», dijo Báez quien recordó que le debe a este obediencia y fidelidad.

Tras referir : «yo no he pedido salir… he sido llamado…no abandono al pueblo de Dios…no me voy a desatender del pueblo de Nicaragua. Esta decisión del Santo Padre ha hecho llorar mi corazón».

Con este anuncio también confirma que en junio o julio, cuya fecha no precisa, fue informado por funcionarios de la Embajada de Estados Unidos en Managua, con importancia «alta» , de los planes de atentado en su contra.

No obstante, aclaró Báez que hubo otras amenazas anteriormente, así como el acoso permanente que ha sufrido con incursión de drones y motorizados al
Seminario.Y que el asedio telefónico le ha llevado a cambiar en cuatro ocasiones su número de teléfono y adoptar medidas de emergencia en el Seminario.

«Mi vida se ha visto constantemente en peligro a lo largo de varios días», indicó Báez, quien aclaró que no dejará de anunciar el Evangelio, de estar al lado de los más pobres ni dejará de denunciar la idolatría e injusticia, tampoco descontinuará su presencia en las redes sociales ni su homilía en youtube.

Antes de dar a conocer su partida durante la Semana de Pascua, Báez inició con la lectura del capítulo 20 de Hechos de los apóstoles en la que San Pablo se despide de sus presbíteros de Éfeso.

Y culminó con un torozón en la garganta.

«Me voy con la conciencia tranquila de que he cumplido la misión que se me encomendó y, le doy gracias al Señor de haberme permitido la inmensa alegría a la profunda gracia de haber sido pastor en medio del pueblo tan noble, tan bueno como el nuestro», dijo Báez con la voz quebrada.

Báez explicó que le habló al Papa Francisco, sobre la realidad de Nicaragua que lo calificó como «el viacrucis de este pueblo», y de los intentos que se hacen por buscar algún tipo de solución.

«Le recordé que este es un pueblo crucificado», expuso Báez quien también habló de la iglesia con la que él sueña.

«Sueño con una iglesia misericordiosa, samaritana que vea el dolor, que se baje, que cure las heridas…me sueño con una iglesia que no tenga privilegios mundanos que sea libre frente al poder… me sueño con una iglesia menos diplomática y temerosa y más profética y valiente para ser una iglesia al lado de los descartados, de las víctimas, de los que no tienen voz «, afirmó el obispo auxiliar de Managua.


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