Los paramilitares podrían organizarse en bandas delictivas y a internacionalizarse junto a mareros y crimen organizado, advierte mayor en retiro Roberto Samcam


La advertencia la hizo el pasado lunes, el mayor en retiro Roberto Samcam a través del programa Vamos al Punto, de Enrique Sáenz, transmitido en un canal televisivo costarricense, quien junto a la especialista Elvira Cuadra, abordaron el tema de seguridad en el país ante una eventual salida de Daniel Ortega.

Sancam estimó que el hecho de haber entregado armas de guerra a los paramilitares “el problema es mucho más grande” para la región, que implica al crimen organizado, sobre todo avizora vínculos con las maras existentes en los países del llamado Triángulo Norte centroamericano.

Samcam afirmó que conoció información de que en la llamada operación limpieza en Carazo participaron maras de Guatemala.

“Veo un tráfico de armas a nivel Centroamericana enorme, porque son arsenales los que han entregado de manera irresponsable, en manos de esta gente que cuando Ortega salga del poder porque va a salir ¿Qué van hacer? Es decir no tienen trabajo, no saben trabajar y prácticamente han pasado un año asaltando saqueando y asesinando ¿Qué van hacer después? a organizarse en bandas y a internacionalizar esa banda”, sostuvo Samcam.

La experta en temas de seguridad, Elvira Cuadra, por su parte, que “las consecuencias son impredecibles”, pues al haber conformado, alentado y de alguna manera protegido con la impunidad a los grupos paramilitares el régimen creó, “un actor nocivo” para la seguridad y que ahora se está trasladando a otros niveles, como es la delincuencia común.

Los reportes oficiales del año pasado indican que hay mayor incremento del uso de armas de fuego en los robos, igual los monitoreos de las organizaciones de la sociedad civil señalan que hubo mayor uso de ese tipo de armas en los femicidios cometidos en 2019, dijo la especialista.

Esto llevó a Cuadra a asegurar que hay una relación directa y muy cercana con la situación de crisis con el manejo que el régimen ha tenido con la seguridad y la violencia.

Cuadra destacó que el escenario de la seguridad en Nicaragua “cambió radicalmente” desde abril de 2018 y los tres retos en materia de seguridad en el país son: delincuencia y criminalidad común, crimen organizado y crimen transnacional y violencia política, lo que estimó es de prioridad a partir de la represión y el surgimiento de los grupos paramilitares y la tenencia de armas de guerra en este contexto de crisis.

No obstante, Cuadra estima que uno de los grandes capitales de la sociedad nicaragüense para contener ese tipo de fenómenos, es la capacidad de organización y cohesión demostrada en años anteriores.

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