En el exilio lleva a “Nicaragua en la maleta”

“Si se calla el cantor calla la vida, porque la vida, la vida misma es todo un canto”. Es parte de la primera estrofa de la canción Si se calla el cantor; del cantautor argentino Horacio Guarany, que bien puede aplicarse a los trovadores nacionales como Jandir Rodríguez, un norteño que desde hace un año debió dejar su pueblo y huir al exilio ante las amenazas de las que era víctima, para así continuar cantándole a Nicaragua.

Y es que a Rodríguez a diario lo amenazaban con una frase: “O te callas o te callamos”.

La causa, dice Rodríguez, “mis canciones se volvieron muy populares en Nicaragua y a raíz de eso, las amenazas y represalias no se hicieron esperar por parte de adeptos al gobierno; tuve que salir por seguridad de mi vida y de las otras personas que hacían música conmigo”.

El autor del Exiliado, Déjame ser y Héroes de abril, entre otras cumplió un año de haber dejado su natal San Rafael del Norte, después de sufrir asedio y amenazas a través de llamadas telefónicas y redes sociales.

“Es difícil empezar de cero en un país que no es el tuyo, tenés que abrirte paso de lo que haces, yo en mi caso lo que hago es música y con eso he sobrevivido en Guatemala y El Salvador donde he estado (…) es difícil estar solo sin familia, pero me he encontrado amigos, personas bondadosas en mi camino”, refiere Rodríguez.

Y aunque permanezca en un país Centroamericano el joven añora todo de Nicaragua desde la gastronomía hasta la forma de hablar, que estima son diferentes.

“Son cosas que te van marcando pero que también te van haciendo más fuerte, para luchar y levantarse cada día con optimismo para seguir adelante”, explica Rodríguez quien, en su canción Exiliado, le dice a quienes están lejos de su patria: “Exiliado mañana todo será distinto, con tu morral volverás al campo a sembrar semillas de liberación, estudiante volverás a alzar tus libros y no habrá balas y no habrá llantos que repriman la educación, renacerás con tu nación”.

El muchacho, estudiante de medicina en la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua, en León, que cantaba en las misas de la iglesia de su localidad, al igual que miles de jóvenes reaccionó ante el hartazgo por la crisis a la que había sido arrastrada el país desde 2007 por parte del régimen, primero con la falta de actuación oficial a la quema de la Reserva Biológica Indio Maíz y luego en abril de 2018.

Él es uno de los más de noventa mil nicaragüenses obligados a abandonar su país ante la represión ejecutada por el régimen Ortega Murillo. Y que ahora como expresa en otra de sus canciones lleva a Nicaragua en la maleta.

“Con mi país en la maleta de mi pecho, voy surcando todo el cielo azul y blanco sin temor, y sé muy bien que donde quiera que me encuentre la esperanza está presente, no se pierde en el dolor, siempre vuelve el que ama a su nación”, dice Rodríguez en una de las estrofas de esa canción y quien recuerda que antes de verse forzado a abandonar Nicaragua, “yo traté de aguantar lo más que pude allá, yo no me quería ir”.

  • ¿Qué tipo de amenazas sufriste en Nicaragua?

De todo tipo de amenazas, a mí me llamaban por teléfono de números privados; solo tenían una frase que repetían a diario ‘o te callas o te callamos y colgaban el teléfono. O si no mensajes por la página de Facebook diciéndome que me iban a callar si no me callaban que dejara de publicar canciones que dejara de tirarle al gobierno; también me mandaron fotos de uno de los músicos que grabó conmigo Héroes de abril entrando a su trabajo, amenazándome directamente con hacerle algo a él, pues, fueron cosas que me obligaron definitivamente en algún momento de la lucha a estar en un perfil bajo mientras estaba en Nicaragua.

  • Y ¿A lo largo del exilio has conocido historias que te han impactado?

Si uno acá en el exilio uno conoce a mucha gente que está peor que uno. Aquí hemos visto muchos casos de personas que no tienen donde quedarse, que no tienen para comer, que no tienen para la renta, para la luz, para el agua (…) aquí en Guatemala hemos tratado de arroparnos, ayudarnos, tratamos de pasar las fechas más especiales juntos (…) hacemos vigilias cantamos, lloramos reímos y nos arropamos.

  • ¿De la participación en toda esta lucha cuál fue la consecuencia sufrida que más te ha impactado?

Evidentemente que haber dejado mi carrera de medicina es una consecuencia que para mí me duele, años perdidos de estudios, obviamente que estar lejos de mi familia, estar lejos de mi hogar estar lejos de tantas cosas que quiero en Nicaragua (…) habituarme a otro país a otro sistema, a otra cultura a otra gastronomía (…) obviamente la añoranza de tu país, la añoranza de tu gente la añoranza de tus costumbres, de tu cultura y hasta la forma de hablar…

  • ¿Qué mensaje le mandas a la población que ha permanecido en resistencia?  

A veces me siento egoísta decirle a la gente que sigan resistiendo porque yo sé que es muy difícil y porque yo principalmente no estoy allá, yo no me considero una voz autorizada para decirle a la gente que sigan resistiendo. Pero evidentemente que la resistencia es desde todos los puntos donde cada uno estemos y el aporte que podamos dar a la lucha cívica es importantísimo (…) todos de alguna manera estamos en resistencia, todos estamos de alguna manera aportando a esta lucha y creo que la línea es seguir haciéndolo y principalmente hacerlo en comunidad y con el único objetivo que es, que la dictadura caiga.

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